Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él
Evangelio
San Lucas 11:27-28
Estaba él diciendo estas cosas cuando alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan.»

Oración
Hijo, no te quebranten los trabajos que has tomado por mí, ni te abatan del todo las tribulaciones; más mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que sucediere
Evangelio
San Lucas 12:32-34
«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Encuentro
En 1492 se inicia un Encuentro entre dos mundos sumamente diferentes en su desarrollo cultural y técnico. Europa halla en Américados culturas notables, la mayo-azteca, en México y América central, y la incaica en Perú, y un conjunto de pueblos sumidos en condiciones sumamente primitivas.
La Europa cristiana y las Indias son, pues, dos entidades que se encuentran en un drama grandioso, que se desenvuelve, sin una norma previa, a tientas, sin precedente alguno orientador. Ambas, dice Rubert de Ventós, citado por Pedro Voltes, eran «partes de un encuentro puro, cuyo carácter traumático rebasaba la voluntad misma de las partes, que no habían desarrollado anticuerpos fisicos ni culturales que preparasen la amalgama. De ahí que ésta fuera necesariamente trágica» (Cinco siglos 10). Quizá nunca en la historia se ha dado un encuentro profundo y estable entre pueblos de tan
diversos modos de vida como el ocasionado por el descubrimiento hispánico de América. En el Norte los anglosajones se limitaron a ocupar las tierras que habían vaciado previamente por la expulsión o la eliminación de los indios, Pero en la América hispana se realizó algo infinitamente más complejo y difícil: la fusión de dos mundos inmensamente diversos en mentalidad, costumbres, religiosidad, hábitos familiares y laborales, económicos y políticos. Ni los europeos ni los indios estaban preparados para ello, y tampoco tenían modelo alguno de referencia. En este encuentro se inició un inmenso proceso de mestizaje biológico y cultural, que dio lugar a un Mundo Nuevo.
Hechos de los Apóstoles en América, José María Iraburu

Sobre el estudio de la Historia de la Iglesia, con ocasión de la apertura de los Archivos Secretos Vaticanos
Los recuerdos no tergiversados de los hechos, si se analizan con ánimo tranquilo y sin opiniones prejuiciosas, por sí mismos defienden espontánea y magníficamente, tanto a la Iglesia como al Pontificado.
En efecto, en ellos donde pueden verse, hermanadamente, la grandeza y naturaleza de las instituciones cristianas; entre los arduos combates y las egregias victorias se observa la fuerza divina y la virtud de la Iglesia; a través del análisis cierto de los hechos, aparecen con evidencia los grandes beneficios realizados por los Pontífices máximos a todos los pueblos, especialmente en aquellas personas, en cuyo seno, la providencia de Dios colocó la Sede Apostólical. Quienes con toda clase de razonamientos y esfuerzos, intentaron perseguir al mismo Pontificado, no quisieron evitar los testimo
nios históricos de los hechos importantes y, lanzados con perversidad y astucia, las mismas armas que podrían haber sido óptimamente utilizadas para rechazar las injurias, fueron usadas para provocarlas. Este género de persecución fue practicado principalmnente, hace tres siglos, por las Centurias de Magdeburgo quienes, no pudiendo como autores y promotores de nuevas tesis, expugnar las defensas de la doctrina católica, empujaron a la Iglesia hacia las disputas históricas, como a un nuevo combate. Casi todas las escuelas que se habían rebelado contra la antigua doctrina siguieron el ejemplo de las Centurias, entre ellos -lo que es aún más miserable- algunos católicos e italianos.
Saepenumero considerantes
Carta Apostólica de Su Santidad LEÓN PP. XIII

Oración
Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: `Me arrepiento’, le perdonarás
Evangelio
San Mateo 13:44-52
«El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel. «También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. «¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí.» Y él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de su arca cosas nuevas y cosas viejas.»

Para que el nombre del Dios único y verdadero pudiera ser glorificado
Y ¿de qué hay que sorprenderse que aquellos a quienes se confió esta obra en Cristo, por parte de Dios, nombraran ellos a las personas mencionadas, siendo así que el mismo bienaventurado Moisés
que fue un fiel siervo en toda su casa (Nm. 12, 7; Hb. 3, 2.5), dejó testimonio como una señal en los sagrados libros de todas las cosas que le fueron ordenadas? Y a él también siguió el resto de los profetas, dando testimonio juntamente con él de todas las leyes que fueron ordenadas por él. Porque Moisés, cuando aparecieron celos respecto al sacerdocio, y hubo disensión entre las tribus sobre cuál de ellas estaba adornada con el nombre glorioso, ordenó a los doce jefes de las tribus que le trajeran varas, en cada una de las cuales estaba inscrito el nombre de una tribu. Y él las tomó y las ató y las selló con los sellos de los anillos de los jefes de las tribus y las puso en el tabernáculo del testimonio sobre la mesa de Dios. Y habiendo cerrado el tabernáculo, selló las llaves y lo mismo las puertas. Y les dijo: Hermanos, la tribu cuya vara florezca, ésta ha sido escogida por Dios para que sean sacerdotes y ministros para El. Y cuando vino la mañana, llamó a todo Israel, a saber, seiscientos mil hombres, y les mostró los sellos de los jefes de las tribus y abrió el tabernáculo del testimonio v sacó las varas. Y la vara de Aarón no sólo había brotado sino que había dado fruto (Nm. 17, 16-26). ¿Qué pensáis, pues, amados? ¿No sabía Moisés de antemano que esto era lo que pasaría? Sin duda lo sabía. Pero hizo esto para que no hubiera desorden en Israel, para que el nombre del Dios único y verdadero pudiera
ser glorificado; a quien sea la gloria para siempre jamás. Amén
EPÍSTOLA A LOS CORINTIOS
CLEMENTE DE ROMA

Sobre el estudio de la Historia de la Iglesia, con ocasión de la apertura de los Archivos Secretos Vaticanos
Hemos analizado a menudo cuáles son las técnicas que utilizan frecuentemente aquellos que quieren convertir a la Iglesia y al Pontificado romano en un objeto de sospechay de envidia, y hemos en
contrado que, frecuentemente, los intentos de aquéllos se han vuelto con gran violencia y astucia contra la historia de la Cristiandad y especialmente contra aquella parte que se refiere a las acciones de los Pontífices romanos, más estrictamente ligadas a los sucesos italianos Diversos obispos que registraron Nuestras mismas intenciones se encuentran preocupados no solamente por el pensamiento de los males que de ellos se derivaban, sino también por el temor de lo que vendrá. De hecho, quienes dan espacio al odio contra el Pontificado romano, más que a la verdad de lo hechos, atentan en modo injusto y contemporáneamente peligroso, contra la memoria de los tiempos pasados al pintarla de falsos colores y hacerla sier va del nuevo poder en Italia.
Puesto que a nosotros nos compete, no solamente alejar las ofensas contra los antiguos derechos de la Iglesia sino también defender su misma dignidad y decoro de la Sede Apostólica, queriendo que finalmente la verdad triunfe y que los italianos sepan dónde en el pasado han recibido los máximos beneficios y desde dónde deban esperarlos para el futuro, hemos deliberado el transmitiros, queridos
Hijos Nuestros, nuestras decisiones en esta materia tan relevante, confiándolas a vuestra sabiduría a fin de que sean cumplidas
Saepenumero considerantesl. Carta Apostólica de Su Santidad LEÓN PP. XIII
