San Mateo 18:23-35 «Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: `Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.’ Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: `Paga lo que debes.’ Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: `Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’ Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: `Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’ Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.»
El Renacimiento no fue una época normal. Fue una explosión de cuanto de bueno y de malo tenía el alma humana; un período en que lo que acontece no puede medirse por el rasero de la honorabilidad y del deber (…).Alejandro VI fue Papa en la época de mayor fermentación del Renacimiento. Y, además, el Renacimiento continuó después de su muerte, siendo sus enemigos los grandes personajes del tiempo, con poetas cronistas en sus Cortes, con historiadores a sueldo que escribían de los hechos pasados como pretexto para disertar sobre las ideas del presente.
Los actos del Papa, ya falseados en su época, sirvieron de base para las más exageradas acusaciones posteriores. Tratándose de él, toda hipótesis fue fácilmente admitida como hecho cierto; todo lo inconcebible fue creído y propagado; toda impostura fue acogida. Los «rumores» que inventaron el interés bastardoo la agitada fantasía fueron reproducidos como verdades indiscutibles (…).En realidad, si una parte de ella se formó en vida de Alejandro VI, la mayor parte se fue creando después, empezando las nuevas calumnias en el Pontificado de Julio II, o sea durante el gobierno de sus enemigos. Es la historia de Robespierre escrita por la reacción inmediata que sobrevino a su muerte. Es comno si se escribiera la historia de Napoleón tomando los hechos de las gacetas inglesas de su tiempo. Es la historia de Catalina hecha sobre los discursos de Cicerón
Orestes Ferrara
Alejandro VI (* Játiva, Valencia, 1 de enero de 1432 – † Roma, 18 de agosto de 1503) fue Papa nº 214 de la Iglesia Católica
San Juan 5:25-29 En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio.
Sus padres fueron los campesinos Giacomo Martolilla, natural de Paula, y Vienna, de Fuscaldo. Llevaban muchos años casados cuando se encomendaron a san Francisco de Asís para tener un hijo, que nació el 27 de marzo de 1416. Fue bautizado como Francisco Roberto: Francisco por la intercesión de san Francisco de Asís y Roberto por ser aquel día la festividad de san Ruperto de Salzburgo (también conocido como san Roberto). El matrimonio tuvo otros dos hijos.
Los padres no pudieron enseñarle a leer y a escribir, pero sí le dieron una enseñanza religiosa.
Cuando era un bebé, tuvo una enfermedad en un ojo. Una vez más, sus padres se encomendaron a san Francisco de Asís y se comprometieron a que su hijo vistiese durante un año el hábito franciscano en un convento de esta orden, algo que era habitual en la Edad Media. El bebé se curó después de aquello. Desde pequeño, Francisco fue una persona religiosa y mostró una gran obediencia con sus padres.
A los 13 años una visión de un fraile franciscano le recordó el voto hecho por sus padres. Se vistió con el hábito de esta orden y estuvo un año en el convento de Nuestra Señora de los Ángeles de San Marco Argentano, en la diócesis de Cosenza. En este lugar se caracterizó por su amor a la oración y la penitencia, así como por su humildad y su obediencia. Pasado el año peregrinó con sus padres a Roma, Asís, Loreto, Espoleto, Montecasino y la ermita de Monteluco. En Roma quedó escandalizado por el lujo de los altos dignatarios eclesiásticos y, según la tradición, le dijo al cardenal Cusano que Jesús no había tenido vestidos tan suntuosos. Esto le ayudó a meditar sobre una vida religiosa basada en la pobreza.
Al regresar a Paula, se fue a una cueva aislada en la finca de su padre y vivió allí en soledad. Posteriormente se fue a otra cueva aún más aislada, en la costa del Mediterráneo. Permaneció allí unos seis años, dedicado a la oración y a la penitencia.
Jordán Fernández, 2013, p. 25. Tristany, 1618, p. 5. Hess, Lawrence. «St. Francis of Paula.» The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. Nueva York: Robert Appleton Company, 1909. 24 de enero de 2013 Nicola Cusano. Histouring. Consultado el 16 de marzo de 2018. Foley O.F.M., Leonard, «St.Francis of Paola», Saint of the Day: Lives, Lessons, and Feasts (rev. Pat McCloskey O.F.M.), Franciscan Media ISBN 978-0-86716-887-7
Señor ten piedad de nosotros, Cristo ten piedad de nosotros. Señor ten piedad de nosotros, Cristo óyenos, Cristo escúchanos. Dios Padre celestial, Ten piedad de nosotros. Dios Hijo Redentor del mundo, Ten piedad de nosotros. Dios Espíritu Santo, Ten piedad de nosotros. Trinidad santa un solo Dios, Ten piedad de nosotros.
Santa María, Ruega por nosotros. Santa Madre de Dios, Ruega por nosotros. Santa Virgen de las vírgenes, Ruega por nosotros.
San Miguel, Ruega por nosotros. San Gabriel, Ruega por nosotros. San Rafael, Ruega por nosotros. Todos los santos ángeles y arcángeles, Rogad por nosotros. Todos los santos coros de los espíritus bienaventurados, Rogad por nosotros.
San Juan Bautista, Ruega por nosotros. San José, Ruega por nosotros. Todos los santos patriarcas y profetas, Rogad por nosotros.
San Pedro, Ruega por nosotros. San Pablo, Ruega por nosotros. San Andrés, Ruega por nosotros. San Juan, Ruega por nosotros. Santo Tomás, Ruega por nosotros. Santiago, Ruega por nosotros. San Felipe, Ruega por nosotros. San Bartolomé, Ruega por nosotros. San Mateo, Ruega por nosotros. San Simón, Ruega por nosotros. San Tadeo, Ruega por nosotros. San Matías, Ruega por nosotros. San Bernabé, Ruega por nosotros. San Lucas, Ruega por nosotros. San Marcos, Ruega por nosotros. Todos los Santos apóstoles y evangelistas, Rogad por nosotros. Todos los Santos discípulos del Señor, Rogad por nosotros.
Todos los Santos inocentes, Rogad por nosotros. San Esteban, Ruega por nosotros. San Lorenzo, Ruega por nosotros. San Vicente, Ruega por nosotros. San Fabián y San Sebastián, Rogad por nosotros. San Juan y San Pablo, Rogad por nosotros. San Cosme y San Damián, Rogad por nosotros. San Gervasio y San Protasio, Rogad por nosotros. Todos los santos mártires, Rogad por nosotros. San Silvestre, Ruega por nosotros. San Gregorio, Ruega por nosotros. San Ambrosio, Ruega por nosotros. San Agustín, Ruega por nosotros. San Jerónimo, Ruega por nosotros. San Martín, Ruega por nosotros. San Nicolás, Ruega por nosotros. Todos los santos obispos y confesores, Rogad por nosotros. Todos los santos doctores, Rogad por nosotros.
San Antonio, Ruega por nosotros. San Benito, Ruega por nosotros. San Bernardo, Ruega por nosotros. Santo Domingo, Ruega por nosotros. San Francisco, Ruega por nosotros. Todos los santos sacerdotes y levitas, Rogad por nosotros. Todos los santos monjes y ermitaños, Rogad por nosotros.
Santa María Magdalena, Ruega por nosotros. Santa Agueda, Ruega por nosotros. Santa Lucía, Ruega por nosotros. Santa Inés, Ruega por nosotros. Santa Cecilia, Ruega por nosotros. Santa Catalina, Ruega por nosotros. Santa Anastasia, Ruega por nosotros. Todas las santas vírgenes y viudas, Rogad por nosotros. Todos los Santos y santas de Dios, Interceded por nosotros.
De todo mal, Líbranos, Señor. De todo pecado, Líbranos, Señor. De tu ira, Líbranos, Señor. De la muerte súbita e imprevista, Líbranos, Señor. De las asechanzas del demonio, Líbranos, Señor. De la cólera, del odio y de toda mala intención, Líbranos, Señor. Del espíritu de fornicación, Líbranos, Señor. Del rayo y de la tempestad, Líbranos, Señor. Del azote de los terremotos, Líbranos, Señor. De la peste, del hambre y de la guerra, Líbranos, Señor. De la muerte eterna, Líbranos, Señor. Por el misterio de tu santa encarnación, Líbranos, Señor. Por tu venida, Líbranos, Señor. Por tu natividad, Líbranos, Señor. Por tu bautismo y santo ayuno, Líbranos, Señor. Por tu cruz y tu pasión, Líbranos, Señor. Por tu muerte y sepultura, Líbranos, Señor. Por tu santa resurrección, Líbranos, Señor. Por tu admirable ascensión, Líbranos, Señor. Por la venida del Espíritu Santo, nuestro Consolador, Líbranos, Señor. En el día del juicio, Líbranos, Señor.
Nosotros, pecadores, Te rogamos, óyenos. Que nos oigas, Te rogamos, óyenos. Que nos perdones, Te rogamos, óyenos. Que nos seas indulgente, Te rogamos, óyenos. Que te dignes conducirnos a verdadera penitencia, Te rogamos, óyenos. Que te dignes regir y gobernar tu santa Iglesia, Te rogamos, óyenos. Que te dignes conservar en tu santa religión al Sumo Pontífice y a todos los órdenes de la jerarquía eclesiástica, Te rogamos, óyenos. Que te dignes abatir a los enemigos de la santa Iglesia, Te rogamos, óyenos. Que te dignes conceder a los reyes y príncipes cristianos la paz y la verdadera concordia, Te rogamos, óyenos. Que te dignes conceder la paz y la unión a todo el pueblo cristiano, Te rogamos, óyenos. Que te dignes devolver a la unidad de la Iglesia a los que viven en el error, y traer a la luz del Evangelio a todos los infieles, Te rogamos, óyenos. Que te dignes fortalecernos y conservarnos en tu santo servicio, Te rogamos, óyenos. Que levantes nuestro espíritu al deseo de las cosas celestiales, Te rogamos, óyenos. Que concedas a todos nuestros bienhechores la recompensa de los bienes eternos, Te rogamos, óyenos. Que libres nuestras almas, las de nuestros hermanos, parientes y bienhechores, de la condenación eterna, Te rogamos, óyenos. Que te dignes damos y conservar las cosechas de la tierra, Te rogamos, óyenos. Que te dignes conceder el descanso eterno a todos los fieles difuntos, Te rogamos, óyenos. Que te dignes escucharnos, Hijo de Dios, Te rogamos, óyenos.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Escúchanos, Señor. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos, Cristo, escúchanos. Señor, ten piedad de nosotros, Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
Apocalipsis 7:2-12 Luego vi a otro ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro ángeles a quienes se había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.» Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. De la tribu de Judá doce mil sellados; de la tribu de Rubén doce mil; de la tribu de Gad doce mil; de la tribu de Aser doce mil; de la tribu de Neftalí doce mil; de la tribu de Manasés doce mil; de la tribu de Simeón doce mil; de la tribu de Leví doce mil; de la tribu de Isacar doce mil; de la tribu de Zabulón doce mil; de la tribu de José doce mil; de la tribu de Benjamín doce mil sellados. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero.» Y todos los ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: «Amén. Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén
San Mateo 5:1-12 Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
proviene del latín traditio, que significa «entrega» o «transmisión». Su significado amplio es el siguiente: Transmisión de costumbres, creencias, conocimientos, valores o prácticas de generación en generación, generalmente de forma oral o por imitación.
Esto nos aclara un poco, ya sabemos que su significado general establece ciertos elementos que hay que abrazar porque constituyen una realidad. Como pueden apreciar, cuando hablamos de tradición, estamos diciendo lo mismno que transmisión. Y la transmisión es un acto, un evento que para que ocurra deben existir varios elementos involucrados y específicos participando dentro de este proceso. Analicemos los elementos:
Transmitir: el verbo, la acción propia del transmisor. • Un transmisor: el que transmnite. • Un mensaje: lo que se transmite. • Un canal de transmisión: sería la vía que usa el transmisor para transmitir ese mensaje o información. • Un receptor: quien recibe el mensaje transmitido.
Todos estos elementos son los necesarios para que se dé la transmisión. ¿Ven? Simplificado debemos afirmar que la tradición es una, singular, donde un receptor se vincula a su transmisor para así recibir el mensaje y ser parte de la tradición