Evangelio

San Lucas 6:17-23
Bajó con ellos y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos. Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.

Oración

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos

Evangelio

San Lucas 1:26-28
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Oración

Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios

Evangelio

San Lucas 12:35-40
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»

DE TE FABULA NARRATUR



La relación entre Don Quijote de la Mancha y la pelea contra los molinos de viento es uno de los episodios más famosos y simbólicos de la novela de Miguel de Cervantes.
En este pasaje (que se encuentra en el Capítulo VIII de la Primera Parte), Don Quijote ve unos molinos de viento en el campo y, debido a su locura y su ferviente deseo de vivir como un caballero andante, los confunde con gigantes que debe derrotar para servir a su dama y a la justicia.
* La ilusión frente a la realidad: La aventura ilustra el conflicto central de la obra. Mientras su escudero, Sancho Panza, le advierte repetidamente que son solo molinos de viento, Don Quijote insiste en su fantasía, viéndolos como «desaforados gigantes».
* El ataque y el resultado: Don Quijote arremete lanza en ristre contra uno de los molinos. Una ráfaga de viento mueve el aspa, golpeando al caballero y a su caballo, Rocinante, y lanzándolos por los aires.
* La justificación: Tras el golpe, Don Quijote no reconoce su error, sino que lo atribuye a la obra de un sabio encantador (Frestón), su supuesto enemigo, que habría transformado a los gigantes en molinos para robarle la gloria de la victoria.
En resumen, la pelea contra los molinos de viento es la metáfora de luchar contra enemigos imaginarios o de enfrentar la realidad con una visión distorsionada por el idealismo o la locura. Representa la desconexión del protagonista con el mundo real y su persistencia en el código de caballería andante.

Oración

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios

Evangelio

San Mateo 22:34-46
Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.» Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión: «¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David.» Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies? Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?» Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió ya a hacerle más preguntas

Oración

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia

Evangelio

San Mateo 11:25-30
En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»