Oración

Las almas de nuestros legionarios y las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz por la misericordia de Dios. Amen

Evangelio

San Lucas 14:1-11
Sucedió que un sábado fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban observando Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: «¿Es lícito curar en sábado, o no?» Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó y le despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?» Y no pudieron replicar a esto. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya invitado a otro más distinguido que tú y, viniendo el que os invitó a ti y a él, te diga: `Deja el sitio a éste’, y tengas que ir, avergonzado, a sentarte en el último puesto. Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: `Amigo, sube más arriba.’ Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

Oración

Concédenos una fe viva, que, animada por la caridad, nos habilite para hacer todas nuestras acciones por puro amor a Ti

Evangelio

San Lucas 13:6-17
Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: `Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala; ¿Para qué ha de ocupar el terreno estérilmente?’ Pero él le respondió: `Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.’» Estaba un sábado enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.» Replicóle el Señor: «¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?» Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban abochornados, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.

Oración

Santos Pedro y Pablo,
Rogad por nosotros

Evangelio

San Lucas 7:36-50
Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública. Al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume y, poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: «Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.» Jesús le respondió: «Simón, tengo algo que decirte.» Él dijo: «Di, maestro.» «Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?» Respondió Simón: «Supongo que aquel a quien perdonó más.» Él le dijo: «Has juzgado bien.» Y, volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies.Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite.Ella ha ungido mis pies con perfume Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.» Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste, que hasta perdona los pecados?» Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz.»

Palabra del Señor

¿Somos prisioneros del tiempo o constructores de él?



Si el tiempo fluye constantemente y el presente se nos escapa sin cesar, cestamos entonces atrapados en una cárcel invisible? ¿Somos rehenes de un destino inevitable, empujados por una corriente que no podemos detener? O, por el contrario, itenemos alguna capacidad para influir en este torrente, para darle forma, para dotarlo de sentido?

La respuesta comienza en el reconocimiento de nuestra conciencia como centro de libertad. A diferencia de una hoja arrastrada por el río, el ser humano no solo flota: piensa, elige, desea, decide. Somos conscientes del tiempo precisamente porque no estamos determinados del todo por él. Podemos mirar atrás con memoria, proyectarnos hacia adelante con esperanza y, en el presente, optar por un camino entre muchas posibilidades.

Decía Viktor Frankl, psiquiatra y sobreviviente del Holocausto: «Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un con-
unto de circunstancias», En medio del devenir constante del tiempo, conservamos esa libertad:
la libertad de responder, de orientar nuestra vida hacia el bien, la verdad y la belleza, o bien hacia la evasión, la indiferencia o la autodestrucción.

En ese sentido, no somos meros prisioneros del tiempo. .estamos dentro de él. No podemos escapar de su curso ni detenerlo. Pero sí podemos decidir cómo habitarlo, y eso lo cambia todo. Somos, en cierta medida, arquitectos de nuestro tiempo interior. Lo llenamos o lo vaciamos, lo consagramos o lo desperdiciamos. Cada segundo se convierte en ladrillo de eternidad o en arena que se escurre.

Así, el tiempo deja de ser solo un enemigo o una amenaza.Se convierte en un regalo, en una misión, en un campo de batalla donde se juega lo eterno. Porque si bien no podemos alargar los días, sí podemos ensanchar su significado.

Contra el Tiempo: La Batalla por la Eternidad. Toro, William

Oración

San Juan Bautista
Ruega por nosotros

Evangelio

San Lucas 7:11-16
A continuación se fue a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; la acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo»

Oración

San Miguel, San Gabriel y San Rafael
Rogad por nosotros