San Juan 12:24-26 En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará.
San Lucas 18:9-14 A algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás les dijo esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: `¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.’ En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: `¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’ Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado.»
No entiendo por qué llegar al corazón debe asociarse siempre a la idea de moverlo a la compasión o hacerle sentir inquietud. Al corazón tamhic.. puede llegarse por la alegría y el triunfo. Al corazón puede llegarse por el divertimento. Pero todos nuestros dramaturgos son dramaturgos trágicos. Estos últimos escritores de moda son pesimistas hasta la médula, tanto que nunca parecen capaces de imaginar un corazón ocupado en la dicha. Cuando hablan del corazón, siempre hablan del dolor y las decepciones de la vida emocional. Cuando declaran que el corazón de un hombre está en su sitio, quieren decir, al parecer, que está en sus botas. Nuestras sociedades éticas entienden la camaradería, pero no comprenden la buena camaradería. De manera análoga, nuestros ingeniosos autores entienden qué es una charla, pero no lo que el doctor Johnson llamaba <una buena charla>. Para poder tener, como el doctor Johnson, una buena charla, es del todo necesario ser, como el doctor Johnson, un buen hombre, tener amistad, honor y una ternura sin fondo. Y, sobre todo, es necesario mostrarse abiertamente humano, humano hasta la indecencia, confesar sin tapujos las congojas y miedos primigenios de Adán. Johnson era un hombre preclaro, lleno de humor, y por eso no le importaba hablar en serio sobre religión. Johnson era un hombre valiente, uno de los más valientes que han existido, y por eso no le importaba admitir ante quien fuera que el miedo a la muerte le consumía.
Entre octubre de 1990 A abri1 de 2003 se llevó a cabo el Proyecto del Genoma Humano, uno de más importantes de la historia, que culminó con la secuenciación completa de un genoma humano adulto representativo del 90% de la población. El proyecto fue liderado por el médico genetista católico Francis Collins quien, inspirado por la envergadura y complejidad de los resultados, escribió El lenguaje de Dios’ argumentando en favor de la armonía entre las ciencias naturales y su fe.
Para Collins (2007: p. 5) «no existe un conflicto entre ser un científico riguroso y una persona que cree en Dios, quien se interesa personalmente en cada uno de nosotros. El dominio de la ciencia es explorar la naturaleza. El dominio de Dios se encuentra en el mundo espiritual, un mundo que no puede ser explorado con las herramientas y lenguaje de la ciencia. Debe ser examinado con el corazón, la mente y el alma, y el alma debe encontrar un camino para abrazar ambos reinos.»‘
Más allá de nuestras creencias personales, la sentida reflexión de Collins devela la majestuosidad del mundo natural y sus misterios. Reducir esta complejidad a relaciones causa-efecto nos impide apreciar y valorar plenamente su belleza y magnitud. El genoma humano, el conjunto de información que posee nuestro organismo dentro del núcleo de cada célula, también exhibe métricas que trascienden lo cuantitativo. Por ejemplo, almacenar toda la información contenida en un genoma humano completo, compuesto por 3,000 millones de pares bases de Ácido Desoxirribonucleico (ADN), demandaría un disco duro de tres gigabytes. A partir de esta estructura se configuran aproximadamente 30,000 genes con todas las instrucciones que permiten a cada una de nuestras 100,000,000,000,000 de células sintetizar proteínas vitales para nuestro organismo. Más aún, si desenredáramos y atáramos todas nuestras hebras de ADN, estas podrían extenderse 600 veces, ida y vuelta, la distancia entre la tierra y el sol
Asi que, en nuestro caso, que todo el cuerpo sea salvado en Cristo Jesús,y que cada hombre esté sometido a su prójimo, según la gracia especial que le ha sido designada. Que el fuerte no desprecie al débil; y el débil respete al fuerte.
Que los ricos ministren a los pobres; que los pobres den gracias a Dios, porque Él les ha dado a alguno por medio del cual son suplidas sus necesidades. El que es sabio, dé muestras de sabiduría, no en palabras, sino en buenas obras. El que es de mente humilde, que no dé testimonio de sí mismo, sino que deje que su vecino dé testimonio de él. El que es puro en la carne, siga siéndolo, y no se envanezca, sabiendo que es otro el que le concede su continencia. Consideremos, hermanos, de qué materiales somos hechos; qué somos, y de qué manera somos, y cómo vinimos al mundo; que Él nos ha formado y moldeado sacándonos del sepulcro y la oscuridad y nos ha traíido al mundo, habiendo preparado sus beneficios de antemano, antes incluso de que hubiéramos nacido. Siendo, pues, que todas estas cosas las hemos recibido de Él, debemos darle gracias por todo a Él, para quien sea la gloria para siempre jamás. Amén.
Clemente de Roma, Epistola a los Corintios Padres Apostólicos Siglo I
San Mateo 1:1-16 Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán: Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Ajín, Ajín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.
Ya desde la cosmovisión cristiana se habla ael hombre como llamado a la vida eterna, una vida que trasciende el esquema temporal en el que estamos ubicados. ¿Pero cómo es la eternidad? Es acaso meramente una sucesión incansable de tiempo? Eso sería muy cansino. No. Conforme a la visión tomista, la eternidad es la total posesión simultánea de la plenitud de vida. Eso es la vida eterna. No una sucesión sino una plenitud. Y allí estamos con Dios, que es atemporal. Somos seres temporales llamados a trascender lo temporal, a dar la lucha por la eternidad desde el tiempo.