CÓMO EL CÁRTEL FARMACÉUTICO ELIMINA A SU COMPETENCIA



Las 10 mayores empresas farmacéuticas del mundo, con unas ventas anuales de 325 000 millones de dólares 10 empresas con una facturación anual de 325 000 millones de dólares.

Influencia multinacional, crecimiento constante y un aura de invencibilidad y dominio. A esto hay que añadir una larga lista de escándalos, corrupción y encubrimientos, y una amplia masa de críticos que consideran que las empresas farmacéuticas son perjudiciales para el desarrollo económico y el bien común. La industria farmacéutica encarna exactamente lo que ciertos críticos llamarían un «cártel». En 2008, la serie documental Frontal 21 de la ZDF llegó a hablar abiertamente de un «cártel farmacéutico».

Pero el observador desprevenido puede tener problemas para clasificar el término «cártel» con mayor precisión. ¿Es un monopolio? ¿Una colaboración de competidores? ¿Las empresas con mayor volumen de negocio? La niebla conceptual imperante, que no se despeja ni siquiera en las escuelas y universidades, dificulta la comprensión de la naturaleza real de un cártel. Muchos críticos de las empresas consideran que el libre mercado es el principal factor de la aparición de los cárteles. Aseguran que en un sistema económico no regulado prevalecerían las empresas más despiadadas, que explotarían más a sus empleados. Para evitar estos efectos negativos del libre mercado, afirman, el Estado debe intervenir en la economía libre de forma reguladora para evitar los monopolios y los cárteles. Pero, obviamente, la mayoría de los paises del planeta ya cuentan con instituciones de defensa de la competencia que regulan el mercado para evitar las concentraciones de poder. Sin embargo, el poder de las empresas internacionales está creciendo sin control. ¿Las instituciones antimonopolio no están haciendo bien su trabajo? ¿O acaso hay aquí un gran malentendido sobre la
naturaleza de los cárteles, después de todo? Las empresas se unen para formar cárteles porque quieren más dinero por menos rendimiento. Los productos se venden mejor cuanto más baratos y de mayor calidad son, pero para que los precios sean más bajos y la calidad más alta, es necesario un aumento del rendimiento de la empresa. Para evitar este aumento de rendimiento, las empresas llegan a acuerdos para no competir entre sí. En otras palabras, las empresas se protegen de los recortes de precios que un aumento de sus propias prestaciones globales exigiría. Una empresa podría asegurarse una mayor cuota de mercado bajando el precio de sus productos porque más gente los compraría. Sin embargo, esto solo es cierto mientras otras empresas no sigan su ejemplo. Ahora bien, es razonable suponer que los competidores también bajarán sus precios para no perder clientes. Por lo tanto, una reducción del precio de un producto tiende a reducir los precios de todos. Asi pues, se anima a los empresarios individuales a unir fuerzas con otras empresas y a comprometerse a no seguir estrategias competitivas que reduzcan los beneficios de todos. Cuando las empresas forman un cártel, persiguer el objetivo de no perder clientes, a pesar de que los precios sigan siendo los mismos o incluso suban. Al final, es el consumidor el que sufre: tiene que pagar precios más altos porque las empresas se abstienen de una guerra de precios.

Esto no significa que todos los miembros del cártel puedan siempre eliminar por completo el conflicto o la competencia. En ocasiones, un miembro del cártel decide que el acuerdo alcanzado ya no es aceptable, se separa del cártel y trata de ir por libre. A menudo estallan feroces batallas por los mercados, pero, al igual que las guerras entre países, en algún momento terminan

La verdad sobre la industria farmacéutica ALEJANDRO KAISER

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Santidad

La santidad no es una emoción superficial ni un simple «sentirse bien». Es una transformación profunda que pasa por el crisol del dolor y de la confianza radical. No hay Pascua sin Viernes Santo (cf. Mt 16,24-2 5)

Canon cristiano

«La herencia de la Iglesia fue desde (…) el Judaísmo. Pero este era judaísmo sin canon. La Iglesia heredó Escrituras del Judaísmo pero no un canon»

Albert Sundberg, «The Bible canon and the Christian doctrine of inspiration», Union Seminary Review, vol. 29, n° 4, 1975, p  358

Oración

A Ti, Eterno Padre, te venera toda la creación

Evangelio

San Mateo 15:1-20
Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: «¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los antepasados? Pues no se lavan las manos a la hora de comer.» Él les respondió: «Y vosotros, ¿por qué transgredís el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre, y: El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte. Pero vosotros decís: El que diga a su padre o a su madre: `Lo que de mí podrías recibir como ayuda es ofrenda’, ése no tendrá que honrar a su padre y a su madre. Así habéis anulado la palabra de Dios por vuestra tradición Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.» Luego llamó a la gente y les dijo: «Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.» Entonces se acercan los discípulos y le dicen: «¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?» Él les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos y guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.» Tomando Pedro la palabra, le dijo: «Explícanos la parábola.» Él dijo: «¿También vosotros estáis todavía sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca pasa al vientre y luego se echa al excusado? En cambio lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias. Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.»

libro utopía de Tomás moro

Si estos paganos, solo usando la razón, pueden ser tan ordenados y justos, icuánta más vergüenza deberían sentir los cristianos que tienen el Evangelio y aun así son corruptos!»

Comentario teológico sobre el libro utopía de Tomás moro

Adaptación al espíritu de los tiempos



A riesgo de parecer repetitivos, debemos destacar en la Nouvelle Théologie la misma justificación va verificada en todas las corrientes de las que nos ocupamos, es decir el deseo casi la avidez, de «adaptar» la doctrina católica a fin de hacerla más cercana al mundo moderno y comprensible por el hombre actual. Tal deseo sería de suyo aceptable si se tratase de salir al encuentro de las legítimas aspiraciones del hombre moderno. Pero éste no era el caso de la Nouvelle Théologie, que buscaba, al contrario, acomodar la doctrina católica a las tendencias secularizantes del momento. Para la Nouvelle Théologie, la doctrina católica había sido encuadrada en rígidas categorías intelectuales aristotélico-escolásticas, quizá adecuadas al Medioevo, pero ya no comprensibles por el hombre moderno, por ser demasiado «abstractas» y alejadas de la vita concreta. Para adecuarla a la vida real del hombre de nuestro tiempo, la teología debía traducirse en términos de las corrientes de pensamiento entonces en boga

JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES

Iglesia católica

13:47  Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de los gentiles, para que tú seas la salvación hasta el fin de la tierra

Hechos de los apóstoles

Totalitarismo



En rigor, los líderes totalitarios utilizan todo el poder del que disponen para torcer la realidad en su favor: reescriben los hechos, hacen desaparecer las evidencias, alteran el pasado, redefinen y reinterpretan sus propias expresiones, Y diseňan simulacros para el consumo de los extranjeros, proclaman profecías que ellos mismos se dedican a cumplir con arreglo al poder total. Los servicios secretos disponen incluso de «de partamentos de desinformación», Asimismo, condenados como estamos a dar cuenta de las cosas a través de las palabras, el totalitarismo se aprovecha de ellas
para invertir los significados: llama «emancipación» a la sujeción absoluta a la autoridad estatal; califica de «democrática» a una élite enquistada en el poder; dice que «pacifica» allí donde arrasa a comunidades enteras; caracteriza como «ciencia» su ideología; denomina «vanguardia» a prestidigitadores y profesionales de la manipulación; perpetra sus masacres y genocidios en nombre del «progreso» y la «Humanidad», Así pues, a diferencia del mero autoritarismo, que se limita a prohibir y censurar, el totalitarismo quiere convertirse en la referencia misma de lo real; su objeto de dominio es tan amplio que quiere incluir la realidad como tal bajo su poder. Hannah Arendt prestó especial atención a esta característica del totalitarismo, y propuso un ejemplo ilustrativo: «La afirmación [de Stalin] de que el Metro de Moscú es el único en el mundo es una mentira sólo mientras los bolcheviques no tengan el poder para destruir a todos los demás»

Edgar Morin daba cuenta del punto: «Nunca ha ha bido oficialmente un motín o una huelga en la URSS; los accidentes de ferrocarril o de aviación son proscritos de la realidad soviética; por contra, la alegría, el entusiasmo nos hablan del progreso incesante y de la expansión del comunismo» (Qué es el totalitarismo (Madrid: Anthropos, 1995], p. 63)

Durante la época de Stalin, por ejemplo, se reescribió la historia de la Revolución rusa con el objeto de borrar de ella el protagonismo de Trotski, Bujarin, Zinóviev, Kámenev y otros más que cayeron en desgracia política y fueron perseguidos y purgados por el régimen

Por ejemplo, después del pacto entre Hitler y Stalin de 1939, tanto el aparato de propaganda nacionalsocialista como el comunista se dedicaron a reinterpretar la esencia de ambos regímenes, destacando los puntos de contacto en contraste con las <plutodemocracias> de Occidente. Véase Friedrich y Brzezinski, Dictadura totalitaria y autocracia, pp. 181-182. Por su parte, los cines y teatros de Moscú retiraron películas y obras antialemanas y antifascistas. El mismo término <fascismop desapareció de la prensa y de la radio soviéticas. Véase Guy Durandin, La información, la desinformación y la realidad Barcelona: Paidós, 1995), p. 47

La URSS invitaba a extranjeros ilustres para sedu cirlos con escenarios diseñados especialmente para venderles una realidad inexistente. Se les presentaba un paraíso socialista que funcionaba comno propaganda hacia el exterior. A Jerzy Gliksman, por ejemplo, un abogado polaco, se lo invitó a un tour en una cárcel soviética, cuyas cómodas instalaciones y la humanidad con la que se trataba a los reclusos lo llevaron a escribir un libro apologético titulado Tell the West («Díselo a Occidente»). No sabía por entonces que solo cinco años más tarde él mismo terminaría preso en un campo de trabajo forzado que nada tenía que ver con aquella realidad de la que tan bien había hablado en su libro.

La KGB, por ejemplo, contó con su departamento de desinformación, denominado «departamento D». Véase Durandin, La información, la desinformación y la realidad, p. 45.

A principios de la década de 1920, los bolcheviques llamaban <pacificación» a las políticas de exterminio de regiones completas. Por ejemplo, la provincia de Tambov. La orden del día número 171, con fecha del 11 de junio de 1921, establece los métodos de la mentada <pacificación», Entre otros, se dispone a fusilar sin ningún tipo de juicio previo, ejecutar al primogénito de toda casa en la que se halle algún arma, enviar familias enteras a campos de concentración, tomar «rehenes», etcétera. Véase Courtois et al., El libro negro del comunismo, pp. 159-160. Este tipo de «pacificaciones» se llevaron adelante en muchas otras regiones: Ucrania, Siberia occidental, Cáucaso, provincias del Volga

Arendt, Los orígenes del totalitarismo, p. 485.

¿Paciente curado, cliente perdido?

¿Paciente curado, cliente perdido?

¿Qué pasaría si se encontrase realmente una cura para el cáncer y la humanidad se curase de esta enfermedad? Qué efectos tendría la cura del cáncer en la industria que vive de él? Desde el punto de vista económico, esta industria tendría probablemente un problema bastante grande, concretamente existencial, similar al de los herreros de la época en que apareció la bicicleta y, finalmente, el automóvil. Aunque el grupo de presión de los herradores de aquella época estaba bastante mal organizado y su influencia (en la ciencia, la política y los medios de comunicacion) no tenía nada que oponer a esta evolución y los perjuicios económicos causados por su desaparición apenas se notaron y las ventajas y oportunidades de esta nueva era de la locomoción los superaron con creces, las economías actuales se enfrentarían a consecuencias mucho más dramáticas: ¿La cura definitiva del cáncer no supondría también la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo bien remunerados y seguros sin reemplazo, lo que no solo provocaría una avalancha de desempleados sino también pérdidas fiscales astronómicas para las empresas y los empleados?

¿Y esto en tiempos de crisis financiera, digitalización de la industria y racionamiento por doquier? Ante este nudo gordiano, ¿podemos acaso encontrar respuestas a la pregunta de por qué no solo no parece haber interés en la investigación y aplicación de métodos alternativos y naturales de tratamiento del cáncer, sino por qué éstos incluso son combatidos y reprimidos en todos los frentes y con todos los medios?

Existen numerosos procedimientos, sustancias vegetales, formas de terapia y enfoques extremadamente prometedores para la curación alternativa del cáncer, aplicados con éxito y documentados en miles de ocasiones. Pero estos casos buscan en vano un reconocimiento en la amplia ciencia de la investigación sobre el cáncer, ya que se les resta importancia y, al mismo tiempo, se carece de los estudios extremadamente elaborados y costosos necesarios para ellos. Aquellos que podrían recaudar fácilmente los fondos para tales estudios parecen no tener interés en hacerlo por las razones mencionadas anteriormente.

Y así, vivimos en una sociedad «ilustrada» cuya visión materialista del mundo se basa en la ciencia, es decir, todo su supuesto conocimiento depende de que la ciencia lo confirme mediante estudios e investigaciones. Sin este sello de verdad, el conocimiento actual no vale nada, por muy verdadero que sea. El conocimiento ancestral de la curación se degrada hasta convertirse en una verdad a medias sin «base» científica, y sus representantes son a menudo difamados como «charlatanes» y «curanderos» que solo se dedican a lucrarse con el dolor ajeno. Qué ironía. Parece que en lo referente al cáncer, tenemos una multitud de intereses que prefieren el tratamiento costoso y largo, pero que asegura el empleo y genera impuestos, a una cura perdurable del cáncer. Si un paciente curado es al mismo tiempo un cliente perdido y una posible erradicación definitiva de esta enfermedad significa
la pérdida simultánea de toda una rama de la industria, la aceptación social y la perpetuación de esta incalificable situación pueden parecer comprensibles para muchos. Pero desde luego no para los pacientes afectados.

La verdad sobre la industria farmacéutica: El cártel farmacéutico, pandemias periódicas, vacunas, el negocio millonario con el cáncer» de Alejandro Kaiser.