San Juan 8:46-59 ¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador? Si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; vosotros no las escucháis, porque no sois de Dios.» Los judíos le respondieron: «¿No decimos, con razón, que eres samaritano y que tienes un demonio?» Respondió Jesús: «Yo no tengo un demonio; sino que honro a mi Padre, y vosotros me deshonráis a mí. Pero yo no busco mi gloria; ya hay quien la busca y juzga. En verdad, en verdad os digo: si alguno guarda mi palabra, no verá la muerte jamás.» Le dijeron los judíos: «Ahora estamos seguros de que tienes un demonio.Abrahán murió, y también los profetas; y tú dices: `Si alguno guarda mi palabra, no probará la muerte jamás.’ ¿Eres tú acaso más grande que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron. ¿Por quién te tienes a ti mismo?» Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada; es mi Padre quien me glorifica, de quien vosotros decís: `Él es nuestro Dios’, y sin embargo no le conocéis, yo sí que le conozco, y si dijera que no le conozco, sería un mentiroso como vosotros. Pero yo le conozco, y guardo su palabra. Vuestro padre Abrahán se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró.» Entonces los judíos le dijeron: «¿Aún no tienes cincuenta años y has visto a Abrahán?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: antes de que Abrahán existiera, Yo Soy.» Entonces tomaron piedras para tirárselas; pero Jesús se ocultó y salió del Templo.
Raymond Kurzweil. Tomando como referencia el concepto de ‘singularidad’ acuñado por Vernor Vinges en 2005 Kurzweil publicó ‘La singularidad está cerca’, libro en el cual señala que la biotecnología, nanotecnología, robótica e inteligencia artificial experimentarán un desarrollo exponencial durante la primera mitad del siglo 21 llegando a un punto en que la velocidad de estos cambios hará imposible el control humano sobre las mismas. Como resultado de estos procesos surgirán máquinas inteligentes infinitamente más poderosas que todas las mentes humanas combinadas y el hombre será incapaz de comprender los subsecuentes ambios que éstas generen de manera independiente. A la ocurrencia de ese fenómeno se le denomina «‘singularidad tecnológica’ – que Kurzweil estima ocurrirá en el año 2045 – el cual marcará un punto de no retorno para nuestra especie ya que la tecnología humana se fusionará con la mente humana. Según Kurzweil:
«La Singularidad nos permitirá trascender las limitaciones de nuestros cuerpos biológicos cerebros. Tendremos poder para controlar nuestro destino. el Nuestra mortalidad dependerá de nosotros. Seremos capaces de vivir el tiempo que queramos (una afirmación sutilmente diferente a decir que seremos inmortales) Entenderemos completamente el pensamiento humano y expandiremos extenderemos significativamente su poder. Al final de este siglo, la parte no biológica de nuestra inteligenciaps será trillones de trillones de veces más poderosa que la inteligencia humana común»
Kurzweil, R. (1999) The Age of Spiritual Machines: When Computers Exceed Human Intelligence, Viking: London. p.25.
San Juan 8:12-20 Jesús les habló otra vez diciendo: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.» Los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale.» Jesús les respondió: «Aunque yo dé testimonio de mí mismo, mi testimonio vale, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo ni a dónde voy. Vosotros juzgáis según la carne yo no juzgo a nadie; y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy yo solo, sino yo y el que me ha enviado. Y en vuestra Ley está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Yo soy el que doy testimonio de mí mismo y también el que me ha enviado, el Padre, da testimonio de mí.» Entonces le decían: «¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre.» Estas palabras las pronunció en el Tesoro, mientras enseñaba en el Templo.Y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.
San Juan 11:1-45 Había un enfermo, Lázaro, de Betania, pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que ungió al Señor con perfumes y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro era el enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.» Al oírlo Jesús, dijo: «Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.» Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: «Volvamos de nuevo a Judea.» Le dicen los discípulos: «Rabbí, con que hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y vuelves allí?» Jesús respondió: «¿No son doce las horas del día? Si uno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche, tropieza, porque no está la luz en él.» Dijo esto y añadió: «Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a despertarle.» Le dijeron sus discípulos: «Señor, si duerme, se curará.» Jesús lo había dicho de su muerte, pero ellos creyeron que hablaba del descanso del sueño Entonces Jesús les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis. Pero vayamos allá.» Entonces Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él.» Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén como a unos quince estadios, y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa Dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Le dice Jesús: «Tu hermano resucitará.» Le respondió Marta: «Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.» Jesús le respondió: «Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?» Le dice ella: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.» Dicho esto, fue a llamar a su hermana María y le dijo al oído: «El Maestro está ahí y te llama.» Ella, en cuanto lo oyó, se levantó rápidamente, y se fue hacia él. Jesús todavía no había llegado al pueblo; sino que seguía en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos, que estaban con María en casa consolándola, al ver que se levantaba rápidamente y salía, la siguieron pensando que iba al sepulcro para llorar allí. Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verle, cayó a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.» Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó y dijo: «¿Dónde lo habéis puesto?» Le responden: «Señor, ven y lo verás.» Jesús derramó lágrimas. Los judíos entonces decían: «Mirad cómo le quería.» Pero algunos de ellos dijeron: «Éste, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?» Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. Dice Jesús: «Quitad la piedra.» Le responde Marta, la hermana del muerto: «Señor, ya huele; es el cuarto día.» Le dice Jesús: «¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?» Quitaron, pues, la piedra.Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: «Padre, te doy gracias por haberme escuchado. Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.» Dicho esto, gritó con fuerte voz: «¡Lázaro, sal afuera!» Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: «Desatadlo y dejadle andar.» Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.
en espacios digitales 1998, los filósofos Nick Bostrom y el británico David Pearce, activos participantes de las comunidades transhumanistas en Internet, fundaron la Asociación Transhumanista Mundial (WTA, sus siglas en inglés), primera organización internacional dedicada a la difusión y promoción de ese pensamiento. Bostrom y Pearce enfocaron sus esfuerzos hacia el mundo académico para-tal como antes lo hicieron Esfandiary y Vita More- legitimar el transhumanismo como área de estudio. Para tal efecto, lanzaron el Journal of Evolution Technology, revista especializada que solo publica artículos revisados por pares. La WTA comenzó a cobrar notoriedad, particularmente entre las corporaciones tecnológicas asentadas en California y sus grandes referentes en Estados Unidos y Europa comenzaron a colaborar en diversas iniciativas académicas, culturales y empresariales. En el año 2000, por iniciativa del emprendedor estadounidense Peter Diamandis, el inversionista indo-canadiense Salim Ismail y el director de ingenieria de Google, Raymond Kurzweil, se funda la Universidad de la Singularidad. Esta institución opera como incubadora de negocios y ofrece programas de capacitación tecnológica pero no está acreditada formalmente como institución educativa. El financiamiento para su creación fue aportado por empresas como Google Nokia, ePlanet Capital, Autodesk y Genentech, la primera empresa de biotecnología en el mundo
Bendito Espíritu de Sabiduría, ayúdame a buscar a Dios. Que sea el centro de mi vida, orientada hacia Él para que reine en mi alma el amor y la armonía
San Lucas 7:11-16 A continuación se fue a una ciudad llamada Naín. Iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; la acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo: «No llores.» Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: «Joven, a ti te digo: Levántate.» El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».