Asperges me, Domine, hyssopo et mundabor, Lavabis me, et super nivem dealbabor


Alguien pudiera entristecerse y decir: Jesucristo derramó su Sangre en su pasión, rociando con ella a los fieles que entonces vivían; pero nosotros que aún no habíamos nacido, ¿Acaso hemos sido privados de gracia tan inmensa? Consolaos ¡Oh cristianos!, la sangre del Salvador ha sido vertida por vosotros, lo mismo que por los fieles de aquel tiempo.
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

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