Qajapha (Caifás)



Sucede que al ser el antiguo Israel una nación teocrática, su organización era conforme a las leyes religiosas. El sumo sacerdote era el jefe de todo el pueblo judío, reuniendo en su persona poderes religiosos y civiles. Sin embargo, en tiempos del Imperio Romano, esto no se daba sino en teoría a raíz de la potestad que detentaba el procurador imperial (quien de hecho nombraba al sumo pontífice y hasta custodiaba sus vestiduras sacerdotales, cedidas sólo en ocasiones especiales y limitadas). Con todo, al sumo sacerdote le correspondía la autoridad y responsabilidad religiosa según la clásica y pragmática costumbre romana de no inmiscuirse en los cultos de los pueblos conquistados. Pero: ¿quién elegía al Sumo Sacerdote? Aunque la elección correspondía a los miembros más encumbrados de las familias sacerdotales, no se hacía sin la anuencia de Roma. Su cargo, en principio, era vitalicio y sólo de manera excepcional podía ser depuesto, excepción que, desde la época de Herodes el Grande, se había convertido en regla. Así, desde los comienzos del reinado de Herodes I hasta el drama del Calvario (unos 65 años aproximadamente), se habían sucedido quince sumos sacerdotes distintos.

En la época del proceso de Jesús, ocupaba el cargo, Qajapha (Caifás), nombre que deriva del arameo y significa Cefas, es decir, «piedra»; Caifás, excepcionalmente, hacía doce años que estaba al frente del sacerdocio judío a raíz de su designación por el procurador Valerio Grato (18 d. C.) y de su confirmación por Pilato, siendo destituido recién en el año 36 de nuestra era, por Vitelio.

Así pues, Caifás llevaba varios años ininterrumpidos en el más alto puesto de la Sinagoga. La pregunta que se impone por lo tanto, es: ¿cómo pudo sostenerse tanto tiempo ante una situación histórica y jurídico-política tan precaria? La respuesta es sencilla: apelando al soborno, medio con el que «convencía» a los procuradores… Existía, de esta manera y por lo que varios estudiosos señalan, un acuerdo entre Pilato y Caifás (y la familia de su suegro, Anás), por el que el procurador recibía periódicamente una cuantiosa suma de dinero, evitándose así, con prebendas económicas, las sustituciones en el cargo. No por nada en el mismo año en que cayó en desgracia Pilato y fue enviado a Roma, el mismo Caifás fue depuesto…

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: