Celulares y vida social



Todo esto hoy resulta de gran importancia porque los medios-tradicionales y digitales- se están convirtiendo en el principal agente de socialización

La socialización es el proceso de aprendizaje social a través del cual el individuo incorpora los elementos de una cultura. La socialización implica la adquisición de normas, valores, costumbres, creencias, roles, expectativas, lenguajes y Otros conocimientos socioculturales que le permiten al individuo vivir en su sociedad. Así, el animal biológicamente humano se realiza como ser social, la socialización actualiza las potencias sociales inscritas en el modo de ser del hombre. Habitualmente, la sociología caracterizaba al grupo familiar como el agente más importante de socialización. La importancia de la figura paterna y materna, y la dedicación de la familia a funciones educativas y formativas, daban razón a aquella caracterización. Pero quizás haya llegado la hora de matizar un poco esta afirmación

La familia hoy se embota frente a las pantallas Niños y adultos por igual hacen un uso compulsivo de ellas. El ritmo acelerado del cambio social de nuestra posmodernidad desquicia la continuidad de lo aprendido en los procesos de socialización. La pantalla promete entonces estar a la orden del día, socializando y resocializando a todos los miembros del grupo familiar. Papá y mamá, después de trabajar, habitualmente con pantallas, disponen su tiempo libre para seguir mirándolas. Hay demasiado hastío y aburrimiento fuera de ellas. Los principios axiológicos del metaverso ya existen y operan desde hace tiempo. La sociedad adolescente vuelve divertida la socialización, porque la hace transcurrir en pantallas en las que siempre parece que jugamos.

Los niños también se vuelcan a vivir dentro de ellas. Casi al mismo tiempo que empiezan a dar sus primeros pasos, aprenden a usar sus dedos para deslizarlos sobre las pantallas táctiles: en Estados Unidos hay estudios que revelan una utilización media de las pantallas en general de prácticamente 50 minutos diarios entre infantes de 0 a 2 años, y de 2 h 30 min entre los 2 y los 4 años. De los 5 a los 8 años, el uso promedio es de 3 h 5 min diarios, y esta cantidad salta a 4 h 44 min por día de los 8 a los 12 años. También se se produce produce un enorme incremento de los 13 a los 18 años: el tiempo dedicado a las pantallas sube a una media diaria de 7 h 22 min. Entre los
padres, solo una minoría dicen estar presentes <siempre> o <la mayoría del tiempo> supervisando el consumo digital de sus hijos.De esta manera, la pantalla se hace cargo de una ausencia preexistente y una defección sistemática. La socialización tiene su mayor relevancia en los momentos de la infancia porque se vincula al desarrollo social, psíquico y cognitivo del niño. La neuroplasticidad es mayor precisamente en las primeras etapas de la vida. Desde hace ya al menos tres décadas, niños y jóvenes pasan tanto o más tiempo en compañía de los medios de comunicacion que con sus familias o incluso, en algunos casos, que en sus escuelas. Es interesante notar que la impresionante cantidad de tiempo dedicada por los niños y los adolescentes a las pantallas que surge de la investigación arriba citada se explica sobre todo como consumo de televisión y videos. Por ejemplo, de las 4 h 44 min que le dedican a la pantalla los niños de 8 a 12 años, el 53 % se va en mirar programas de televisión y videos en distintas plataformas. Entre los infantes de 0 a 8 años, el porcentaje correspondiente es del 73 %

Victoria Rideout et al. The Common Sense Census: Media Use by Kids Age Zero to Eight (Common Sense Media: 2020)

Victoria Rideout et al. The Common Sense Census: Media Use by Tweens and Teens (Common Sense Media: 2019). Hay que notar que estos resultados son previos a la p@nd3mia. Los mismos investigadores suponen que, tras los episodios del C0V1D-lnuene, es probable que estos números hayan aumentado considerablemente

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja un comentario