¿Estamos perdiendo nuestra condición de humanos?



Johannes Guttenberg (1400- 1468) fue el visionario que durante diez años diseñó una máquina para automatizar la producción de hojas escritas reemplazando para siempre el trabajo milenario de los escribas. Lamentablemente, su negocio fue un fracaso debido a que después de tres años se quedo sin dinero para pagar el interés del préstamo y para entonces solo había impreso 200 copias de la Biblia. Pero su invención abrió la puerta a la posibilidad de la comunicación masiva y a las transformaciones culturales reflejadas en el Renacimiento, la Reforma y la Ilustración, que con el tiempo llevaron a cambiar incluso la manera de pensar y concebir la realidad. Cinco siglos después, la imprenta dejó de ocupar ese lugar especial y clave dentro de la sociales que surgieron con los medios electrónicos del siglo XX y vendrá a profundizar la cultura de la distracción y la imagen que surge en la posmodernidad, convirtiéndose en una especie de <hipermedia>. Hoy la transición cultural es totalmente inversa a la experimentada en la época de Platón: de una forma de aprendizaje que supo ser escrita, con sus bibliotecas y gran cantidad de libros que hoy casi nadie lee, hacia las redes sociales y el mundo virtual y de las imágenes, y donde toda una generación parece haber olvidado totalmente
el pasado. No estamos volviendo a una cultura oral (con excepción del auge de los pódcast), sino a una cultura centrada en la imagen, es decir, una cultura visual–o mejor todavía, hipervisual-que parece padecer una especie de hipertrofia visual
que nos engaña con respecto al significado mismo de la realidad de tal manera de que lo que no exista como imagen parece no existir. Ciertamente este problema no es nuevo del internet o las redes sociales (la televisión y el cine hicieron su parte), pero las nuevas aplicaciones, hechas posibles por el aumento de la capacidad del internet, exacerbaron un problema que traia décadas en su andar. De hecho, este libro se iba
a llamar originalmente < Apaga la TV y enciende el cerebro>, pero un mero repaso de los últimos cambios tecnológicos y los hábitos de la generación del iPhone (nacida después de 1995) nos hicieron cambiar de parecer. La realidad nos hace ver que es casi imposible añorar la capacidad de concentración y memorización de antaño, que Sócrates temía que perdiésemos por la introducción de la tecnología. ¿Estamos perdiendo nuestra condición de humanos?

Frederick G. Kilgour, The Evolution of the Book (Nueva York: Oxford University Press, 1998), pp. 84-93

Agustín Laje, La batalla cultural. Reflexiones críticas para una Nueva Derecha (Ciudad de Mexico: HarperCollins Mexico, 2022), p. 170

Carr, The Shallows, p. 95.

*Es notable cómo en el paso a la modernidad se perdieron los sistemas técnicos de memorización por los que era posible recordar libros enteros, tales como la famosa técnica del <palacio de la memoria>.

Jonathan D. Spence, El palacio de la memoria
de Matteo Ricci: un jesuita en la China del siglo XVI (Barcelona: Tusquets, 2002)

Apaga el celular y enciende tu cerebro. Muñoz Iturrieta, Pablo

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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