Toda la Gloria a Dios



Evangelio según san Mateo, 9: 27- 31 Al salir Jesús de aquel lugar, le siguieron dos ciegos que clamaban y decían: «compadeceos de nosotros, hijo de David». Y cuando hubo llegado a la casa, se le acercaron los ciegos. Y Jesús les dijo: «¿ Creéis que yo pueda haceros esto?» «¡ Sí, Señor!» Entonces tocó Jesús los ojos de los ciegos, diciendo: «Según vuestra fe os sea hecho». Y fueron abiertos sus ojos: y Jesús les intimó a estos la orden de que nadie lo supiera; mas apenas estos salieron de de allí, comenzaron a extender su reputación por todo aquel país. (vv. 27- 31)

No está en oposición con esto lo que se dice en otro lugar: «Ve y anuncia la gloria de Dios» ( Lc 8,39 ). El nos enseña que lo que debemos impedir, es el que nos alaben a nosotros, a causa de nosotros mismos, pero no debemos impedir, sino antes al contrario, mandar el que todas las obras tengan por objeto la gloria de Dios y se hagan por El

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 32,1

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Cristiano Católico Apostólico y Romano

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