Un ejemplo de investigación fìnanciada por las farmacéuticas (CELEBREX 200mg) La industria farmacéutica utiliza los estudios científicos es el analgésico celecoxib. En el año 2000, la empresa farmacéutica Pharmacia, que fue adquirida por Pfizer en julio de 2002, publicó un artículo en la prestigiosa revista «Journal of the American Medical Association» (JAMA) en el que se afirmaba que
el nuevo analgésico provocaba menos úlceras estomacales que otros dos medicamentos de la competencia. La publicación del estudio, que se acompaňó de un editorial positivo en JAMA, tuvo un claro impacto y fue muy lucrativa: fue citada con frecuencia por otros investigadores en los dos primeros años (169 veces), y en el plazo de un año, las ventas del medicamento aumentaron casi un 20%, pasando de 2600 a 3100 mnillones de dólares. La editorial también se benefició de la publicación, ya que pudo vender unas 30 000 reimpresiones del estudio, una cifra inusualmente alta, que resultó muy rentable para JAMA. Lo que se le ocultó al lector es que todos los autores del estudio eran empleados de Pharmacia o asesores remunerados de la empresa. Ocho facultades de medicina estadounidenses habían aportado autores. En este sentido, fue una amplia cooperación entre la industria farmacéutica y la ciencia académica.
Gracias a un contraestudio realizado por científicos independientes y a documentos internos de la empresa, pronto se demostró que los resultados del estudio sobre el celecoxib eran erróneos. A pesar de ello, las autoridades reguladoras responsables no intervinieron y no retiraron la aprobación del medicamento.
Christian Kreiss, Gekaufte Forschung, editorial Europa, Berlín, 20
