Infalibilidad o inerrancia:



Tampoco podría ser luz del mundo una Iglesia que se corrompiese y enseñase el error. De esta manera Dios preparaba ya para su Iglesia el preciado don de la indefectibilidad, aún estando formada por seres humanos, débiles y pecadores sería siempre «la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la ver dad». Rechazar a sus legitimos representantes sería rechazar a Dios mismo: «Quien a vosotros os escucha, a mi me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mi, rechaza al que me ha enviado», pues serían ellos los «administradores de los misterios de Dios, y contaba para ello con la promesa de recibir el Espíritu Santo para «guiarlos a la verdad completa’

1 Timoteo 3,15
Lucas 10,16
Juan 16,13
1 Corintios 4,1

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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