Según la Nouvelle Théologie, el teólogo no es más quien racionalmente estudia las verdades contenidas en la Revelación, sino quien está atento a los procesos históricos. «El teólogo debe ser un
profeta porque él ausculta el mundo en movimiento – dice Chenu – El teólogo observa la Palabra de Dios actuando al interior de la comnunidad, una comunidad situada en la historia. El percibe en lo cotidiano la Palabra de Dios que se expresa en la historia»
Para «auscultar el mundo en movimiento», el teólogo debería sumergirse en el mundo. Se comenzó, así, a distinguir entre una «teología académica» y una «militante». Mientras la primera se elabora sin ningún contacto con la realidad, la segunda sería hecha al calor de los procesos de transformación social. El teólogo militante es el que participa a los procesos históricos. Esto implica la participación en las revoluciones en acto.
Marie-Dominique CHENU, in Jacques DUQUESNE, Un théologien en liberté, p. 22
«Misa criolla «
