La confusión de planos
Consecuencia directa del inmanentismo historicista que serpenteaba en la Nouvelle Théologie, fue la creciente tendencia a confundir el orden natural y el sobrenatural, la naturaleza y la gracia lo temporal y lo religioso. Según la teología católica, la gracia no es un requerimiento de la naturaleza. sino un don gratuito de Dios. Los ángeles y los hombres han sido creados en el orden natural, y sólo después elevados al sobrenatural. Existe, por tanto, una distinción lógica y ontológica entre gracia y naturaleza.
Aunque operen juntas, son esencialmente diversas: «La distinción entre el orden de la gracia y el de la naturaleza no es contingente sino necesaria», escribe Réginald Garrigou-Lagrange rebatiendo a de Lubacls
Según los nuevos teólogos, en cambio, tal distinción habría sido introducida artificialmente por los estudiosos pos-medievales. Es, por ejemplo, la tesis central del libro de Henri de Lubac, Surnaturel, donde el teólogo jesuita sostenía que la naturaleza de suyo requiere lo sobrenatural, tendiendo así a velar la gratuidad de la gracia y abriendo las puertas al inmanentismo. «La no gratuidad del orden sobrenatural conduce fácilmente a una especie de monismo cósmico», advertía el cardenal Giuseppe Siri, arzobispo de Génova, criticando a de Lubaclss,
Si no hay más un orden puramente natural, todas las acciones humanas, incluso aquellas en el orden temporal, asumen un contenido sobrenatural. Esta visión abre camino a las diversas «teologías políticas» que consideran la acción política, y en particular el activismo revolucionario, como tenierndo un carácter religioso. Se comparaba la militancia revolucionaria a la práctica religiosa. Una vez más, esto será una de las pilastras de la teología de la liberación.
Otro aspecto de la confusión de planos es el apagarse de la distinción entre historia sagrada e historia profana, es decir entre la historia de la salvación, esencialmente sobrenatural, y la historia de los hombres en su vida temporal. Ya que todas las acciones humanas tienen un contenido intrínsecamente religioso, habría una sola historia, religiosa y temporal a la vez. «La historia profana
entra en la historia sagrada – escribe Daniélou – Porque la historia sagrada es verdaderamente la historia total, al interior de la cual se encuentra la historia profana», En este sentido, los actos políticos serían de suyo actos de salvación.
La consideración del activismo social y político como historia de la salvación, dentro de una visión revolucionaria de la historia, llevó a la confusión entre la «libera ción» temporal y la redención sobrenatural. En otras palabras, a la idea que la emancipación de las «opresiones» sociales, políticas y económicas tenga un carácter sobre natural redentor. En suma, se comenzó a confundir la Revolución con la Redención, exactamente como lo hará poco después la teología de la liberación.
Réginald GARRIGOU-LAGRANGE, La nouvelle théologie où va-t-elle?, p. 132
Jean DANIĒLOU, Essai sur le mysthere de l’histoire, p. 33
Giuseppe SIRI, Riflessioni sul Movimento Teologico Contemporaneo, Edizioni della Fraternità della SS.
Vergine Maria, Roma 1980, p. 63
