Desde una lectura creyente, la teoría B puede ser una analogia útil para explicar cómo Dios ve el tiempo: no como nosotros, desde dentro, sino desde fuera, como quien contempla todo el mural de la historia de un vistazo. El Papa Benedicto XVI lo expresó así:
«Dios no actúa desde un lugar en el tiempo, sino desde la eternidad; El es el presente eterno que abraza todos los tiempos.»
Y C.S. Lewis escribió una imagen muy clara: «Dios ve nuestra línea de tiempo como nosotros vemos
una línea sobre el papel: El la contempla entera, no mo mento por momento como nosotros.»
Conclusión
La teoria B no refuta la fe cristiana, pero sí plantea pre guntas serias sobre la libertad, la gracia y el sentido de la historia. A la luz de la teología, podemos decir que, aun que todos los momentos existan para Dios, nosotros los vivimos libremente en el tiempo. El tiempo, para nosotros, sigue siendo real: es donde se juega la salvación, donde decidimos amar o rechazar a Dios. La eternidad de Dios no borra nuestra libertad, sino que la hace posible. La fe no necesita una teoría del tiempo para sostenerse, pero tampoco le teme al diálogo con las más profundas preguntas de la filosofía y la física. Después de todo, el Logos que creó el tiempo es el mismo que se hizo carne dentro del tiempo… y nos invita a vivirlo como camino hacia la eternidad
Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, p. 41
c.s. Lewis, Mero Cristianismo, Parte IV, cap. 3
