Nosotros caminamos por el valle del tiempo, solo viendo lo que tenemos delante. Dios, en cambio, está en la cima del monte Desde allí, contempla todo el valle en una sola mirada
Esto no significa que lo determine todo, sino que su mirada abarca todo sin necesidad de «esperar» a que pase
San Agustín, Confesiones, XI, 11-13.
