Vigilancia, hambrunas y exterminios
En el plano institucional, la vigilancia totalitaria funciona diluyendo la distinción entre el aparato del Estado y la sociedad civil. Al nivel del aparato estatal, la policía y, sobre todo, la policia secreta, se convierten en las instituciones clave del régimen. Al nivel de la sociedad civil, se trata de convertir a cada ciudadano en un informante. Así, la vigilancia totalitaria procura abarcar la sociedad completa, apoyándose en ella como principal fuente de información y denuncias. La sociedad resulta ser, al
mismo tiempo, víctima y victimaria, objeto y sujeto del aparato represivo. La atomización se profundiza. En ninguna parte se está completamente a salvo. En todos lados uno puede ser escuchado; ninguna relación social resulta segura. Los amigos y los vecinos pueden vigilarte y delatarte. En la sociedad soviética, se animaba al espionaje incluso dentro de la familia, y «muchas veces se obligaba a los hijos a aprobar públicamente la ejecución de sus padres», Así se apuntalaba el principio de la lealtad total, requisito psicológico del fenómeno totalitario.
Denuncias masivas, deportaciones masivas, hambrunas masivas, exterminios masivos: la masividad del terror totalitario requiere de instituciones y tecnologías apropiadas. El terror que surgió de la Revolución francesa -que es ciertamente el embrión del terror totalitario del siglo xx- se topó con límites objetivos para su voluntad de destrucción. En sus aspectos tecnológico e institucional. ese terror no estaba desarrollado lo suficiente como para exterminar a la velocidad deseada a las cantidades estipuladas. El método del ahogamiento – utilizado, por cierto, también por la Cheka- era poco eficiente si se lo compara, por ejemplo, con la utilización de gases tóxicos, algo que ya habían imaginado los franceses, aunque nunca lograron implementarlo. Por cierto, este método no lo emplearon solo los nacionalsocialistas, como el gran půblico suele creer, sino que, varios años antes, los soviéticos ya lo estaban utilizando para masacrar a campesinos en masa,
También se indujeron y aprovecharon las hambrunas como medios de exterminio masivo. La más cruenta, provocada por Stalin, tuvo lugar en 1933. Fue consecuencia de la colectivización forzosa del campo que el Estado soviético impuso al principio de esa década. El nivel desproporcionado de las requisas depredadoras de las cosechas muy pronto estropeó el ciclo productivo. Además, se eliminaron por completo los incentivos económicos. Los campesinos fueron despojados de sus ganados y de au propiedad en general, por más escasa que fuera. Pero el régimnen interpretó como «sabotaje» y no como una consecuencia previsible de sus políticas- los alarmantes descensos de la productividad. A estas circunstancias se sumaron factores climáticos y sobrevino entonces el
«gran hambre». El gobierno aprovechó la ocasión para implementar un «pasaporte interno» con el que impidió que los hambrientos huyeran de las zonas de penuria en busca de prosperidad. En otras palabras, los obligó a morir de hambre, Mientras la hambruna afectaba a casi 40 millones de personas, que recurrían incluso al canibalismo para intentar sobrevivir, el régimen exportaba 18 millones de quintales de trigo al extranjero para conseguir recursos para la «industrialización» del
país, Los números totales de muertos por el hambre se contabilizan en alrededor de seis millones: cuatro en Ucrania, uno en Kazajstán y otro millón en el Cáucaso del Norte y en la región de las tierras negras
Nolte, La guerra civil europea, 1917-1945, p. 272.
*«El campo de Jolmogory, situado a orillas del gran río Dvina, era tristemente célebre por la manera expeditiva en que se desembarazaban en él de un gran número de detenidos. Se los embarcaba en gabarras y se precipitaba a los desdichados, con una piedra al cuello y los brazos atados, a las aguas del río. Míjail Kedrov, uno de los principales dirigentes de la Cheka, había inaugurado estos asesinatos por ahogamiento masivos en junio de 1920» (Courtois et al., El libro negro del comunismo, pp. 156-157).
*Este método se usó ya en 1921 para exterminar campesinos en la provincia de Tambov (véase Courtois et al., El libro negro del comunismo, pp. 159-1 60). También resulta llamativo que, ya a principios de la década de 1920, por órdenes de Lenin, se instalara una fábrica de venenos cuyo nombre fue cambiando con el tiempo: «Sala especial> primero, luego «Laboratorio N° 1», «Laboratorio X», «Laboratorio N° 12» y, finalmente, bajo Stalin, <la Kamera». Más que asesinatos en masa, las
producciones de venenos en estos laboratorios secretos se pensaban para terminar con la vida de individuos concretos. El veneno se probaba sobre todo en prisioneros de campos de concentración. Véase «La ultrasecreta Kamera, la fábrica de veneno de la KGB para silenciar a los enemigos de la URSS», BBC, 12 de junio de 2022, https://www.bbc.com/mundo/noticias-61586361
*Una circular del 22 de enero de 1933, firmada por Stalin y Molotov, ordenaba a la GPU prohibir <por todos los medios las marchas masivas de campesinos de Ucrania y el Cáucaso del Norte hacia las ciudades. Después del arresto de los elementos contrarrevolucionarios. los demás fugitivos serán reconducidos a su lugar de residencia>. La circular imaginaba que <este éxodo masivo de los campesinos está organizado por los enemigos del poder soviético, los contrarrevolucionarios y los agentes polacos con una finalidad de propaganda contra el sistema koljoziano en particular y el poder soviético en general> (citado en Courtois et al., El libro negro del comunismo, pp. 219-220)
*En un informe escrito por el cónsul italiano en Járkov, se da cuenta, por ejemplo, de que incluso los niños hambreados que lograban llegar a la ciudad eran devueltos al campo a morir de hambre: «Las personas hinchadas son transportadas en tren de mercancías hasta el campo y abandonadas a cincuenta o sesenta kilómetros de la ciudad de manera que mueren sin que se les vea» (citado en Courtois et al., El libro negro del comunismo, pp. 220-221)
*Dice un informe de la GPU: «Se traen a Járkov cada noche cerca de 250 cadáveres de personas muertas de hambre o de tifus. Se nota que un número muy elevado de entre ellos no tiene ya hígado: éste parece haber sido retirado a través de un corte ancho. La policía acaba por atrapar a algunos de los misteriosos «amputadores», que confiesan que con esta carne confeccionaban un sucedá neo de pirozhki (empanadillas) que vendían inmediatamente en el mercado» (citado en Courtois et al., El libro
negro del comunismo, p. 22 1)
Véase Manuel Moncada Lorén, «El «milagro económico» de la industrialización estalinista», National Geographic, 19 de junio de 2018, https://www.nationalgeographic.es/historia/201 8/06el-milagro-economico-dela-industrializacion-estalinista
