Desde el punto de vista cristiano, es el peligro mas grande que amenaza a la Iglesia desde la crisis arriana del siglo IV
De ahí que Michel Schooyans, afirme sin ningún reparo que el Nuevo Orden Mundial, «desde el punto de vista cristiano, es el peligro mắs grande que amenaza a la Iglesia desde la crisis arriana del siglo IV».
Ante este panorama naturalmente surge una pregunta: ¿qué hacer? En la Carta Novo milenio ineunte, el Santo Padre nos indica el camino. Interpela a la conciencia de los cristianos su llamado a la conversión, intimamente unido a la misión de llevar el Evangelio a todas las gentes, recordando, como escribe el Cardenal Ratzinger, que el Señor mismo -extendiendo y ampliando la parábola del grano de mostaza- ha formulado esta ley de la fecundidad en el pasaje de la semilla del grano que muere, caído en la tierra (Jn 12, 24). También esta ley es válida hasta el final del mundo y es -junto con el misterio del grano de mostaza- fundamental para la nueva evangelización. Toda la historia lo demuestra. Sería fácil demostrarlo en la historia del cristianismo. Quisiera recordar ahora solamente el comienzo de la evangelización en la vida de San Pablo. El éxito de su misión no fue el fruto de un gran arte retórico o de prudencia pastoral. La fecundidad fue vinculada al sufrimiento, a la comunión en la pasión con Cristo (cf. 1 Cor 2, 1-5; 2 Cor 5, 7; 11, 10s; 11, 30; Gal4, 12-14). «Ninguna señal será dada sino aquella de Jonás el profeta», ha dicho el Señor. La señal de Jonás es el Cristo crucificado; y son los testimonios que completan «lo que falta a los sufrimientos de Cristo» (Col 1, 24). En todos los períodos de la historia siempre se ha verificado la palabra de Tertuliano: «Es una semilla la sangre de los martires»». Nada menos cristiano que caer en la tentación de esperar un éxito fácil o la estrategia mágicamente salvadora. «Es cierto que debemos utilizar razonablemente los métodos modernos para hacernos escuchar o -mejor dicho- hacer accesible y comprensible la voz del Señor… No es que busquemos ser escuchados nosotros. No queremos aumentar el poder y la extensión de nuestras instituciones, sino que queremos servir al bien de las personas y de la humanidad dando espacio a Aquél que es la Vida. Esta expropiación del propio yo, el cual se ofrece a Cristo para la salvación de
los hombres, es la condición fundamental de un verdadero compromiso con el Evangelio. «Porque he venido en nombre de mi Padre, y vosotros no me recibís. Si algún otro viniera en su propio nombre, a éste si lo acogeríais», dice el Señor (Jn 5, 43). El distintivo del Anticristo es su hablar en nombre propio. El signo del Hijo es su comunión con el Padre». «Convertirse significa -continúa Ratzinger, no vivir como
viven todos, no hacer como hacen todos, no sentirse justificados en acciones dudosas, ambiguas, malvadas por el hecho que otros hacen lo mismo; comenzar a ver la propia vida con los ojos de Dios; buscar, por lo tanto, el bien, aún cuando es incómodo; no hacerlo pensando en el juicio de la mayoría, de los hombres, sino en el juicio de Dios. Con otras palabras: buscar un nuevo estilo de vida, una vida nueva» que forzosamente repercutirá en las estructuras temporales.
Enseña Juan Pablo II, que «el cristiano tiene que expresar su esperanza también dentro de las estructuras de la vida secular. Si bien el Reino es divino y eterno, se hace también presente en el
tiempo y en el espacio: y «entre nosotros», como dice Jesús. El Concilio Vaticano II ha subrayado con fuerza esta relación íntima y profunda: «La misión de la Iglesia no es sólo anunciar el mensaje de Cristo y su gracia a los hombres, sino tambiến el impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu evangélico» (Apostolicam actuasitatem, 5). El orden espiritual y el temporal «por más que sean distintos, se compenetran de tal forma en el único designio de Dios, que el mismo Dios tiende a reasumir, en Cristo, todo el mundo en la nueva creación, inicialmente en la tierra y plenamente en el último día»» (Audiencia 31-01-01).
Estas páginas son el fruto de casi diez años de seguimiento de los documentos de las Naciones Unidas. Con un reducido, eficaz y sacrificado grupo de colaboradores, comprometidos sólo por su
fidelidad al Evangelio de la Vida. Hemos clasificado y analizado 3.103 documentos oficiales de la ONU y sus agencias, y 4.482 documentos elaborados por reparticiones de las Naciones Unidas en conjunto con la Organizaciones No-Gubernamentales (ONG’S). No tenemos en cuenta en esta enumeración los servicios informativos específicos como UNWire o Earth Negotiations Bulletin, que en ocasiones han sido el primer paso en la búsqueda de documentación oficial.
Hace cinco años esta información dio origen a un boletín, Noticias Globales, de ahí las continuas referencias del libro a trabajos que están en esa página web. La bibliografía que presentamos, es
sólo una parte, la que consideramos fundamental. La referencia a otros documentos la encontrará el lector en cada número de No ticias Globales. Agradezco al equipo de colaboradores, reducido, eficaz y generoso, que se impone el anonimato y me obliga al silencio. A quienes, con Santiago Riobó, mantienen la página web de Noticias Globales, y a todos los que de una forma u otra han colaborado en la realización de estas páginas.
No quiero terminar sin una especial referencia de gratitud a Su Santidad Juan Pablo II, cuyo Magisterio nos empuja y sostiene en el anuncio del Evangelio de la Vida.
Buenos Aires, 12 de Octubre de 2002
Fiesta de Nuestra Señora del Pilar
JUAN CLAUDIO SANAHUJA
Presbítero
