Ruego al que leyere este libro, ya en mi vida, ya después de mi muerte, que me encomiende mucho a Jesucristo, y yo prometo hacer lo mismo por todos los que tengan para conmigo esa caridad.
iViva Jesús, nuestro amor, y María, nuestra esperanza!
PREPARACIÓN PARA LA MUERTE
SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO
Doctor de la lglesia
