LA PREOCUPACIÓN POR LA NATURALEZA
Ernst Haeckel (1834-1919), alemán, discípulo de Darwin y Spencer, es quien habla por primera vez de «ecología». No es un buen comienzo, ya que Haeckel se sitúa en una linea de pensamiento profundamente materialista, el evolucionismo ideológico, que pretende hacer del evolucionismo radical y universal una filosofía omnicomprensiva aplicable a todos los órdenes de la realidad. La cumbre de la autoelevación de la materia sería la glorificación de la especie humana, autotransformada por la ciencia, el cultivo racial, la socialización o la revolución. Como las especies
evolucionan, el hombre puede acelerar su marcha hacia el perfeccionamiento de su especie con la programación del Estado: el con- trol de natalidad, los campos de «reeducación». Este evolucionismo ideológico, opuesto radicalmente a la metafisica del ser, se asienta en la concepción de la realidad como devenir. Naturalmente vienen a la cabeza, Hegel, Marx y el nazismo. Como comenta Graf Huyn, bien puede decirse que si Dios había «perdido su morada» en el Renacimiento a causa del giro copernicano, y si el determinisno de Laplace lo «dejó sin trabajo» en la época de la Ilustración, a comienzos de este siglo por obra de Darwin, Büchner y Haeckel, Dios es un «error probado» por la Ciencia?.
Por otro lado, el primer movimiento conservacionista, The Conservation Movement, nace en los Estados Unidos a mediados del siglo XIX, con motivo de la colonización del Oeste, que llevó consigo una fuerte presión sobre los recursos naturales. Al mejor estilo de nuestros días se pronosticaba entonces, por ejemplo, que las reservas de carbón, de seguir el ritmo de consumo de mediados del XIX, se agotarían a mediados del siglo XXI, y se levantaban voces de protesta por la desaparición de una especie de pájaro, el «passanger pigeon», Etopistes Migratorius. «La mayor parte de los lujos y muchas comodidades de la vida no sólo no son indispensables, sino obstáculos positivos para la elevación de la humanidad. Cuántas más cosas posees, más pobre eres», escribía un biólogo,
en 1854
En 1864 y 1872 se crean los parques nacionales de Yosemite y Yellowstone. Con la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Theodore Roosevelt, quíen acuñó el término conservación, hubo
un intento de reglamentar un programa conservacionista; pero, rechazada por el movimiento la financiación gubernamental y la limitación que imponían esas ideas al sentimiento norteamericano
de conquista de la frontera y de dominio de la naturaleza inexplorada, hicieron fracasar el proyecto de Roosevelt que no consiguió su aprobación en el Congreso.
Alrededor de 1920, en la Universidad de Chicago, R.E. Park y E.W. Burgues desarrollan los conceptos de ecología social y, más tarde en 1950, Amos H. Hawley y James A. Quinn el de ecologia humana. Resumiendo, se trata del estudio de la adaptación, la lucha por la existencia y supervivencia de los miembros individuales de una sociedad en el medio ambiente creado por la comunidad como un todo. Ambas corrientes están informadas por las teorías darwinianas. La selección de grupos humanos mediante el control de natalidad, «el aislamiento de los indeseables», etc., son las consecuencias lógicas de estas teorías. A principios de siglo, había cobrado vigencia en el ambiente político anglosajón el eugenismo -aún vigente, lo que posteriormente dio origen al eugenismo nazi.
Graf Huyn, H ., Sereis como dioses, EIUNSA, Barcelona 1991, p. M., , Evolucidn y Darwinimo, Editora de Revistas, México 1987, pp. 35-38 49; Palafox Cf. Thoreaù, H.D., Walden or Life in tbe Woods, reedit. por Ed. Norton, New York 1980
Sanahuja, J.C., El Gran Desafio, Serviam, Buenos Aires 1995, pp. 20-22; vid. nota 5, p. 22; nota 21, p. 30
