Hacia otras manos



El nuestro es un tiempo de inflexión; atravesamos un momento político bisagra. Una nueva forma de dominio sobre los hombres emerge silenciosamente ante nosotros. De manera paralela, aquella unidad de poder fundamental que ocupó el centro de nuestra vida y nuestro pensamiento político durante los últimos cinco siglos asiste, casi en un abrir y cerrar de ojos, al progresivo ocaso de su primacía otrora indiscutible <Soberanía> fue el nombre que recibió, desde el siglo XVI, dicha supremacía. Por medio de este término se concibió la superioridad jurídica del Estado frente a cualquier otro poder dentro de su territorio, y la independencia jurídica respecto de cualquier poder exterior. Así, el modo de ser del Estado moderno, su atributo definitorio y exclusivo, fue desde entonces y en adelante precisamente su soberanía. Pero, desde hace algún tiempo ya al viejo Estado le cuesta ser amo y señor de su dominio las fuerzas económicas globalizadas lo desbordan, los flujos migratorios masivos y descontrolados hacen casi como si sus fronteras no existieran, las tecnologías digitales desterritorializan las comunicaciones y, sobre todo las normas del derecho internacional y sus organismos lo subordinan jurídicamente.

Así. mientras su soberanía se va diluyendo, se va estableciendo una nueva forma de orden político global, en la que el Estado queda progresivamente sometido a poderes de una naturaleza inédita Ningún <fin> de lo político: el gobierno sobre los hombres sencillamente cambia de titular; el régimen de poder se transforma radicalmente, y la soberanía se redistribuye hacia otras manos. De ahí que comprender el globalismo implique comprender la ligazón establecida entre el Estado y la soberanía, de qué manera esa relación atraviesa una crisis fulminante, y en manos de qué estructuras van quedando los poderes soberanos.

Una filósofa política contemporánea lo ha dicho con toda claridad: «No es que a medida que declina la soberanía del Estado nación simplemente pierdan poder o importancia el Estado y la soberanía, sino que se alejan el uno de la otra»

Wendy Brown, Estados amurallados, soberania en declive [Barcelona: Herder, 2015], p. 32)

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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