Árbol de odio. La Leyenda Negra y sus consecuencias en las relaciones entre USA y España, citado profesor Philip W. Powel, escribe: «Al salir de España, muchos judíos se fueron a Italia, los dominios
musulmanes, Países Bajos, Alemania y Francia, lugares donde iba aumentando la recepción a la propaganda y la acción antiespañola. En sus nuevos lares, los judíos hicieron afanosamente cuanto estuvo a su alcance para dañar el comercio espaňol y dieron ayuda a los proyectos musulmanes de desquite por la derrota de Granada. Y la erudición judía y dialéctica reconocida en materias teológicas, fueron puestas a veces al servicio de la Revolución Protestante, que proporcionó a España tanta angustia».
Thomas Walsh, en su Felipe II, añade otro tanto: “Si hemos de creer a Graetz y a otros historiadores
judíos, éstos jugaron un papel mucho más importante en todo esto que lo que los cristianos, por motivos misteriosos, admiten generalmente. Era incalculable el número de los de esta raza enérgica y bien dotada que se había instalado en todos los países de Europa durante los llamados Años Oscuros de la Edad Media; incalculable fue el número de los que, asimilados como católicos sinceros o pasando como pretendidos católicos, formaron luego los núcleos de la sublevación internacional. Estaban en todas partes, en comunicación estrecha entre sí y con los judíos de la Sinagoga. Eran tantos los que había en Inglaterra y Francia, que un escritor judío del siglo XVI, citado frecuentemente por los judíos modernos, atribuyó a este hecho «la inclinación de los ingleses y franceses al protes
tantismo»
Por útimo mencionemos que esta «cruzada» contra la Iglesia y los estados cristianos no sucedió ni fue gestándose de un día para el otro. De la misma opinión es el rabino Newman: «Las fuerzas que alcanzaron su apogeo en los siglos quince y dieciséis fueron puestas en movimiento durante los siglos once, doce y trece, y prepararon el camino para las grandes herejías en el cristianismo», Y agrega: «el papel de los judíos como estimuladores y propagadores de opiniones antieclesiásticas en la Edad Media no debe ser subestimado»
Thomas Walsh, Felipe II, p. 269. Cita también a Cabrera, historiador de origen marrano: «la mayoría de los herejes de este siglo -XVI- han sido israelítas». Está fuera de duda, como dice un historiador judío, que los primeros jefes de las sectas protestantes fueron los llamados semijudíos o medio judíos en todas partes de Europa. Calvino, como cita Pastor, decía que los que se negaran a abandonar la fe católica romana deberían ser pasados a cuchillo (Ludovico Pastor, Historia del Papado, Barcelona, Gustavo Gili (editor), 1910-1941, t. XV, cap. XLII). Agrega el historiador de los papas que «hasta los médicos judíos y los hombres de negocios eran espías y agentes de propa ganda protestante»
E. G. Leonard, Historia del Protestantismo, Barcelona, Ed. 62, 1967, vol. 2. También citado por Maurice Pinay en Com plot contra la Iglesia (Mexico, Ediciones Mundo Libre, 1985, 3 vols
