Jueves Santo de la primera Pascua cristiana

Jueves Santo de la primera Pascua cristiana

Alrededor de Jerusalén. Las siete de la tarde, Jesucristo, que había amado apasionadamente a los suyos, en la víspera de su muerte los amó hasta el fin, hasta no poder más: <Hiiitos míos: un nuevo mandamiento os doy. Que os améis los unos a los otros como yo os he amado>* Y volviéndose loco de amor cogió un trozo de pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo: <Tomad y comed, porque esto es mi Cuerpo>. Y en seguida: <Bebed todos de este cáliz: porque esta es mi Sangre que será derramada por la salvación del mundo>. Y cuando San Juan, aquel jovencito que se sentía amado por su Maestro con particular predilección, hubo tomado aquel bocado divino y aplicado sus labios sedientos al cáliz de vida eterna, sintió que sus fuerzas desfallecían por momentos y reclinó suavemente su cabeza sobre el pecho de su divino Maestro para descansar en Él su éxtasis de amor…

Ha terminado la Cena. Salen a la calle. La luz plateada de la luna el Jueves Santo coincide siempre con el plenilunio del mes de Nisán ilumina suavemente las callejuelas de Jerusalén, Pasan junto al templo. Descienden por el camino escalonado hasta el torrente Cedrón, cruzan el puentecito y llegan a la entrada del huerto de Getsemaní, Jesucristo recomienda a sus apóstoles que permanezcan en oración a la entrada del huerto

Fr. Antonio Royo Martín O. P. LA PASIÓN DEL SEÑOR O Las Siete Palabras de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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