España responde tardíamente

La subestimación del valor concreto de la propaganda de guerra, constituye sin dudas otro de los motivos a considerar. Hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos la imprenta (especialmente como «máquina de guerra») constituía toda una novedad, siendo entonces muy difícil, por no decir imposible, preveer las nefastas consecuencias que podía traer elsubestimarla. Hoy, el lector del siglo XXI encuentra inexplicable el relativo silencio de España frente a la propaganda impresa; pues todos saben quiénes fueron Goebbels, Gramsciy los propagandistas de la Guerra fría, y conocen también cuán fundamental y determinante ha sido para ellos la propaganda y la imprenta en la guerra

Indudablemente, ahora resulta previsible conocer las consecuencias de la subestimación de la propaganda de guerra -de la mentira como arma revolucionaria; máxima leninista-, pero no era así en aquel entonces. Probablemente, si la imprenta, como máquina de propaganda desenfrenada, no hubiera existido en la Edad Moderna, los protestantes se hubieran extinguido como anteriormente lo habían hecho todas las demás sectas. Cuando España comenzó a tomar conciencia de la efectividad que venía teniendo la propaganda era ya demasiado tarde: se contaban de a cientos de miles los libelos y escritos panfletarios de detractores difundidos por Europa, que circulaban mano en mano. No alcanzaba el tiempo ni espacio para refutar cada una de sus contumelias. Si el primer golpe vale doble, ciertamente ese primer golpe lo propinaron los reformistas. Fue muy dificil luego contrarrestar y revertir esa tendencia, ya impregnada indeleblemente en la mente y el corazón de algunos hombres, El mismo Joseph Pérez, poco simpático a la Inquisición, resalta la escasa reacción española ante la leyenda negra. Destaquemos como una de las primeras y más decididas reacciones en favor de España al célebre Quevedo.

Vittorio Messori, Leyendas Negras de la Iglesia, Editorial Planeta, Barcelona, 2000

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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