Evangelio

San Lucas 12:35-40
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Oración

Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén

Evangelio

San Mateo 19:27-29
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

Palabra del Señor

Oración

Ven, Oh Espíritu de Consejo, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad

Evangelio

San Lucas 10:1-9
Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir Y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: `Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios está cerca de vosotros.’

Palabra del Señor

Con un régimen especial de vida, aprovechaban su situación legalY sus congéneres



como bien señala Walsh:

Todo el capital y el comercio de la nación se encontraba en sus manos, por lo que eran prácticamente los únicos banqueros y prestamistas en una época en la que la usura estaba prohibida por la Iglesia. En Aragón prestaban generalmente al 20%; en Castilla, al 33 y un tercio por ciento. Durante el hambre de 1326 la alhama judía de Cuenca se negó a prestar dinero y trigo para la siembra a menos que se pagara un interés del 40%; la miseria que sufría la población obligó al concejo de la ciudad a aceptar dicho interés (…). El ciudadano, gravado con fuertes impuestos; el campesino sin dinero para comprar semillas que sembrar; el burgués chantajeado por algún noble sin escrúpulos.. todos, en su desesperación, acudian a los judíos para acabar convirtiéndose económicamente en sus esclavos

¿Por qué tenían esta libertad para prestar? Simplemente porque, al no ser cristianos, no estaban sujetos a la jurisdicción de la Iglesia ni a sus mandamientos, que impedían prestar a interés y <poco a poco también el gobierno pasó a manos de los judíos. Aunque el pueblo llano, comido de deudas, los odiaba cordialmente, los reyes grandes propietarios se dedicaban a protegerlos por si en algún momento necesitaban de sus servicios>, Los hijos de Abraham según la carne, lograrían también enormes beneficios por sus prácticas seculares, como escribe el Bernáldez, contemporáneo de los Reyes Católicos:

Nunca quisieron tomar oficios de arar ni cavar, ni andar por los campos criando ganados, ni lo enseñaron a sus fijos salvo oficios de poblados, y de estar asentados ganando de comer con poco trabajo. Muchos de ellos en estos Reinos en pocos tiempos allegaron muy grandes caudales e haciendas, porque de logros en usuras no hacían conciencia, diciendo que lo ganaban con sus enemigos, atándose al dicho que Dios mandó en la salida del pueblo de Israel, robar a Egipto (…). Ninguno rompía la tierra ni era labrador, ni carpintero, ni albañil, sino que todos buscaban oficios holgados y de modos de ganar con poco trabajo

El descubrimiento del Talmud, sumado al recelo que el pueblo tiene por los prestamistas, iría aumentando más y más con el tiempo. Pero citemos una vez más a la misma Enciclopedia Judia cuando habla de sus congéneres:

Eran aficionados al lujo y sus mujeres vestian ropas costosas de grandes colas y se adornaban con ricas joyas; todo ello hacía aumentar el odio del pueblo hacia ellos. Eran pendencieros e inclinados al robo y a menudo se atacaban e insultaban los unos a los otros en sus sinagogas y casas de oración, infligiéndose mutuamente heridas con la espada que solían llevar consigo

WILLAM T. WALSH, op. cit., 274-275

ANDRÉS BERNÁLDEz, Historia de los Reyes Católicos, B. A.E., Madrid 19 53, vol. LXX, 653

Jewish Encyclopedia, vol. XI, 499

A veces en una persona divina están todas incluidas



Pero esto no lo dijo porque exista desigualdad entre el Verbo de Dios y el Espíritu Santo, sino para que la presencia del Hijo del hombre no fuera para ellos impedimento cuando viniera el que no era inferior, pues no se anonadó como el Hijo (Flp. 2, 7), tomando forma de esclavo. Era conveniente desapareciera a sus ojos la forma de esclavo, pues a su vista creian que Cristo era sólo lo que veían. De ahí las palabras de Cristo: Si me amaseis, os alegraríais, porque voy al Padre, pues el Padre es mayor que yo (Jn. 14, 28). Que fue decirles; Es menester que yo vaya al Padre, porque, viéndome así y juzgando por las apariencias, pensáis que soy inferior al Padre, y, embebidos en la contemplación de la naturaleza y condi- ción humanas, no entendéis la igualdad que poseo con el Padre. Este es también el sentido de aquel dicho: No me toques, pues aún no he subido a mi Padre (Jn. 20, 17).
El tacto define el conocimiento. Y por eso no queria poner en si el fin de un corazón apasionado, para que no se creyese que era tan sólo lo que se veia. Subir al Padre era ser visto como es, igual al Padre, y allí tendrá fin la visión que nos basta. Alguna vez se dice también del Hijo sólo que nos basta, y su visión se nos promete como plena recompensa de nuestros amores y deseos. El que recibe, dice, mis mandamientos y los cumple, ése es el que me ama. El que me ama a mí, será amado de mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él (Jn. 14,21). ¿Excluye aquí por ventura al Padre, pues no dice: Le manifestaré al Padre? Siempre será verdadera la sentencia: Yo y el Padre somos uno. En consecuencia, cuando el Padre se manifiesta, el Hijo, que vive en Él, también se revela; y cuando el Hijo se nos muestra, el Padre, que está en Él, también se nos aparece Al decir: Y me manifestaré a él, se entiende que nos manifiesta al Padre; y cuando dice: Al consignar el reino a Dios Padre, se entiende que no se priva de él. Por consiguiente, cuando conduce a los creyentes a la contemplación de Dios Padre, les conduce también a la visión de sí mismo, pues dice: Y me manifestaré a él. Al preguntarle Judas: Seňor, ¿qué ha sucedido para que te hayas de manifestar a nosotros y no al mundo?, Jesús respondió consecuentemente y le dijo: Si alguien me ama, guardará mi palabra, y el Padre lo amará, y vendremos a él y en él haremos nuestra morada (Jn. 14, 22-23). He aquí cómo no se manifiesta solo al amante pues viene a él junto con el Padre y en él fija su mansión.

¿Podrá acaso creerse que el Espíritu Santo queda excluido del alma del amante, donde el Padre y el Hijo tienen su morada? Cómo entonces dice Cristo más arriba, hablando del Espíritu Santo, que el mundo no lo puede recibir, porque no lo ve; vosotros le conocéis, porque en vosotros permanece y en vosotros está? No queda, pues, excluido de esta morada aquel de quien se dijo: Con vosotros permanece y en vosotros está. A no ser que haya alguien tan disparatado que, cuando el Padre y el Hijo vienen a morar en el amante, crea que el Espíritu Santo se retira discretamente, como para ceder el puesto a los que le son superiores. Pero a este pensamiento carnal se opone la Escritura al decir líneas antes: Y yo rogaré al Padre, y os enviará otro abogado que para siempre esté con vosotros (n. 14, 17.16). Luego no se retira el Espíritu Santo cuando vienen el Padre y el Hijo, y habitará con ellos en la misma mansión eternamente; porque ni Él viene sin ellos ni ellos sin Él. Para insinuar la trinidad de personas, ciertas cosas se dicen de alguna de ellas, pero nunca exclusivamente, a causa de la unidad de esta Trinidad, pues una es la esencia y deidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

De Trinitate.  Agustín de Hipona

HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO



Esta petición nace del don de ciencia, la bienaventuranza de los que lloran
El tercer don que produce en nosotros el Espíritu Santo se llama don de ciencia.

En efecto, el mismo Espíritu Santo no sólo produce en los buenos el don de temor y el don de piedad, que es, como ya se dijo, un delicado amor a Dios, sino que también hace sabio al hombre. Y esto lo pedia David en el Salmo 118, 66 diciendo: «Enséñame la bondad, la sabiduría y la ciencia». Y esta es la ciencia por la que se vive rectamente y que el Espíritu Santo nos enseñó Entre las cosas relativas a la ciencia y a la sabiduría del hombre la más importante es la prudencia por la que el hombre no se fia en su propio sentir Proverbios 3, 5: «No descanses en tu propia prudencia». En efecto, los que presumen de su propio juicio, de modo que no dan crédito a los demás, sino sólo a sí mismos, siempre son tenidos y juzgados como insensatos. Proverbios 26, 12: iHas visto a un hombre que se cree sabio? Habrá que esperar más de un insensato que de él»
En efecto, que el hombre no crea en su propio juicio procede de la humildad, porque donde hay humildad hay sabiduria, como se dice en Proverbios 11,2. Los soberbios, en cambio, confían demasiado en sí mismos
Asi es que por el don de ciencia el Espíritu Santo nos enseña a no hacer nuestra voluntad sino la voluntad de Dios. Y así por este don le pedimos a Dios que se haga su voluntad asi en la tierra como en el cielo. Y en esto se manifiesta el don de ciencia
Asi es que se le dice a Dios: «Hágase tu voluntad», como si estuviese uno enfermo, y al aceptar algo del médico, no quiere exactamente sino lo que sea la prescripción del médico, pues si lo quisiera por su sola voluntad, necio sería, Nosotros, igualmente, nada debemos pedirle a Dios sino que haga de nosotros lo que sea su voluntad, o sea que se cumpla su voluntad en nosotros En efecto, el corazón del hombre es recto cuando concuerda con la voluntad divina. Esto es lo que hizo Cristo: Juan 6, 38: «He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado». En efecto, Cristo en cuanto Dios tiene una misma voluntad con el Padre; pero en cuanto hombre tiene voluntad distinta de la del Padre: y en cuanto a esta voluntad El declara que no hace su voluntad sino la del Padre. Y por esto nos enseña a orar y pedir. «Hágase tu voluntad». Pero ¿qué es lo que se está diciendo? Acaso no se dice en el Salmo 113, 3 que «¿hizo todo lo que quiso»? Si Dios hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra, ¿qué significa esto otro que Cristo dice: «Hégase tu voluntad asi en la tierra como en el cielo»?

Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino

fiat mihi secundum te

Un oasis de Amor



En la visita a un Altar, en dónde encuentro la presencia real de Jesucristo, y en dónde se respira paz delante del Sagrario, con el ruido característico de niños al final del pasillo, me encuentro con una imagen tierna, todos debemos presentar Sacrificios de una u otra manera, en el Cristianismo tenemos la obligatoriedad de el ayuno y abstinencia, entre otras obligaciones, el Sacrificio es necesario lo quieras o no, en el catolicismo existe entre otros el Santo Sacrificio de la Santa Misa, obligación los días domingos y las fiestas de guardar, todos llevamos oraciones, ruegos, necesidades, súplicas a Nuestro Señor, pero importante la entrega del Sacrificio, y allí en un rinconcito debajo del altar, en el lugar Sancta sanctórum, hay 2 pequeñas prendas que un pequeñín dejó, entrego lo que más le gusta a los niños, dulces. Entrego lo que con sacrificio probablemente le costo, no dudo desprenderse de algo para Aquel que todo merece. A Él todo el Honor y la Gloria

Alabado sea Jesucristo

Consagración



Por tanto, acerquémonos a Él en santidad de alma, levantando nuestras manos puras e inmaculadas a Él, con amor hacia nuestro Padre bondadoso y compasivo, el cual ha hecho de nosotros su porción elegida. Porque está escrito: Cuando el Altísimo dividió a las naciones, cuando dispersó a los hijos de Adán, estableció los límites de las naciones según el número de los angeles de Dios. Su pueblo Jacob pasó a ser la porción del Señor, e Israel la medida de su herencia (Dt. 32, 8-9) Y en otro lugar dice: He aquí, el Señor toma para sí una nación tomando entre las naciones como un hombre toma las primicias de su era; y el lugar santísimo saldrá de esta nación. (Dt. 4, 34; 14, 2;Nm. 18, 27; 2Cr. 31, 14;E2.48, 12)

Clemente de Roma, Epistola a los Corintios
Padres Apostólicos Siglo I