OS ENVIO COMO OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS

OS ENVIO COMO OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS

¿Qué significa, entonces, el primero de los cuales soy yo? Que soy el peor de todos. Así, pues, quiso que se entendiera el primero en el sentido del más malo. Lo mismo pasa en la construcción: ¿qué dice quienquiera que desee edificar? «¿Quién es aquí el primer arquitecto? ¿Quién es el primer obrero?». O si se trata de uno que quiere ser curado: «¿Quién es aquí el primer médico?» No pregunta por el orden refiriéndose a la edad o al tiempo que lleva en la profesión, sino a la forma de ejercer su oficio. Como aquellos son los primeros en su oficio, así este es el primero en maldad. ¿Por qué es Pablo el primero en maldad? Acordaos de Saulo y lo veréis. Os fijáis en Pablo olvidándoos de Saulo; os fijáis en el pastor y os olvidáis del lobo. ¿No es él acaso a quien no le bastaba una mano para apedrear a Esteban, y cuidaba de la ropa de los demás? ¿No es él, acaso, el que perseguía a la Iglesia por doquier? ¿No es él quien había recibido las cartas de los príncipes de los sacerdotes?. Era poco para él perseguir a los cristianos que se hallaban en Jerusalén; quería llegar a los otros lugares donde se encontraban para maniatarlos y conducirlos al castigo. ¿No fue en uno de estos viajes en que respiraba y anhelaba muertes cuando fue herido desde el cielo y escuchó la voz fulminante del Señor, que le condujo a la salvación? Mientras va de camino cae postrado en tierra; para que pueda ver, se le ciega. Por tanto, él es el que era el primer perseguidor, peor que el cual no hubo otro. 7,8Escuchad algo con que lo comprendáis mejor. El mismo Cristo Señor habló a Ananías después de que Pablo había sido derribado y levantado. Le decía: Vete a aquella aldea, donde encontrarás a Pablo de Tarso de Cilicia, y háblale, puesto que ha visto que un varón de nombre Ananías entra y le bautiza. Aquél oyó el nombre de Saulo, y aun estando en las manos del médico, se puso a temblar. Y lo que es más dulce, pienso que recordáis de dónde viene el nombre de Saulo; mas pensando en quienes no lo recuerdan lo diré. Saúl fue el perseguidor de David. En David estaba Cristo; en David estaba figurado Cristo, y en Saúl, Saulo. Es como si David dijera a Saúl desde el cielo: Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Ananías significa oveja; hablaba el pastor a la oveja y la oveja temía al lobo. Tanta celebridad se había ganado este lobo que la oveja no se consideraba segura ni aun en las manos del pastor. Y el Señor se dirige a él como a oveja que tiembla de espanto. Y después de haberle escuchado, le dice: «Señor, he oído cuantos males ha causado este hombre a tus santos en Jerusalén, y ahora se dice que ha recibido cartas de los príncipes de los sacerdotes para que lleve maniatados a cuantos consiga detener. ¿A dónde me envías? ¿Me envías como oveja al lobo?». Pero el Señor no atendió a esta excusa, pues ya había dicho a sus pocas ovejuelas: Ved que os envío como ovejas en medio de lobos. Si se han enviado ovejas en medio de lobos, ¿por qué tienes miedo, Ananías, de ir a quien ya no es lobo? Temías al lobo, pero el Señor tu Dios te responde: «Al lobo lo convertí en oveja y a la oveja la convierto en pastor». 8,9Por tanto, como el mismo Saulo, luego Pablo, se congratula de haber alcanzado la misericordia de Dios porque se encontró ser el primero, es decir, el que más sobresalía por sus pecados —Y, sin embargo, he conseguido misericordia, para que Cristo Jesús manifestase en mí toda su longanimidad, pensando en quienes han de creer en él para la vida eterna, para que todos se digan a sí mismos: «Si Pablo fue curado, ¿por qué voy a perder yo la esperanza? Si tan gran médico sanó a enfermo tan desahuciado, ¿por qué no aplicar aquellas manos a mis heridas? ¿No he de apresurarme a acudir a tales manos?». Para que los hombres dijeran esto, Saulo, de perseguidor, fue hecho apóstol. Porque adonde quiera que llegue un médico busca algún caso desesperado y lo sana; si encuentra a alguien, pobre en extremo y en estado desesperado, sin buscar recompensa alguna, promociona su oficio—. Acabaré con lo que había comenzado a decir. Por tanto, como Pablo se congratula porque siendo pecador fue escogido y sanado por Cristo, y no dijo: «Permaneceré en el pecado, puesto que Cristo vino por mí, no por los justos», así también tú, después de escuchar que Cristo vino por los pecadores, no te quedes dormido en el suave lecho; oye más bien lo que dice el mismo Pablo: Levántate, tú que duermes, y sal de entre los muertos y te iluminará Cristo. No ames el lecho del pecado. Con anterioridad se dijo: En su enfermedad transformaste todo su lecho. Levántate, sana, ama la salud, no pases de nuevo, por la soberbia, de la derecha a la izquierda, del valle al monte, de la humildad a la hinchazón. Cuando hayas recobrado la salud, es decir, cuando comiences a vivir santamente, atribúyelo a Dios, no a ti mismo. No recobraste la salud alabándote a ti, sino acusándote, pues si soberbiamente te alabas, enfermarás más gravemente. Pues todo el que se exalta será humillado, y todo el que se humilla será exaltado (cf. Lc 18, 14)

De los discursos de san Agustín, obispo 175, 6-8; NBA 3/2, 861-865

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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