Para que el socialismo se imponga será necesario un hombre nuevo



La operación intelectual de Marcuse es compleja, pero sus móviles más profundos se pueden entrever. El socialismo no está funcionando en la realidad, y Marcuse es consciente de ello. Él mismo vive desde 1934 en Estados Unidos y ha visto el crecimiento exponencial de lo que él califica como <abundancia>, al tiempo que se
ha desencantado con la Unión Soviética. Pedir el socialismo a la vieja usanza se ha convertido en un cantar intelectual anacrónico; necesita no solo adornarlo con nuevos ingredientes. sino también cubrirse de las críticas que de inmediato surgirían si asi no lo hiciese. Si el socialismo no funciona en la realidad, podemos no obstante seguir luchando por él si pedimos que, junto con la introducción del socialismo, se modifique la realidad misma. Tal es la lógica (ideológica) que subyace a su teoría. La precondición de lo que Marcuse llama sociedad no-represivas (conjunción de socialismo y revolución sexual) es un nivel de abundancia elevado alcanzado, paradójicamente, por el capitalismo: para repartir, primero hay que producir. Pero, dado que la experiencia del socialismo real ya ha mostrado que ese sistema socava los incentivos a partir de los cuales la abundancia fue posible, y empobrece cada vez más a la sociedad, Marcuse necesita un <hombre nuevo) que acepte vivir en austeridad con tal de regresar al placer er0tico: el precio de Eros es el hombre despojado. $79 Tan hondo debe ser el cambio de la realidad, pues, que de él debiera surgir incluso un orden instintivo nuevo; la forma de lograrlo es, desde ya, una revolución s3xual: La
noción de un orden instintivo no represivo debe ser probada primero en el más «desordenado» de todos los instintos: la sexualidad>

En Eros y civilización, ese hombre nuevo> es nuevo al nivel de sus instintos; es Un ensayo sobre la liberación, escrito más de diez años después, ese hombre es nuevo en virtud incluso de un cambio <biológico>, orgánico>, que redunda del cambio de sus instintos.

Marcuse, Un ensayo sobre la liberación, pp. 26-27

Un crítico de Marcuse se sorprende al respecto: <Hay que convenir que esta especie de ascetismo resulta sorprendente en un materialista; en un hombre que pretende, por otra parte, que «sólo un orden de abundancia es compatible con la libertad»> (Michel Ambacher, Marcuse y la civilización americana, Barcelona: Ediciones Acervo, 1970, p. 79).

Marcuse, Eros y civilización, p. 174

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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