Si se entiende por negativista, de acuerdo con el lenguaje corriente, algo que insiste en negar en atacar, y en tener los ojos continuamente vueltos hacia el adversario, se debe decir que la
Contra-Revolución, sin ser sólo negación, tiene en su esencia algo fundamental y sanamente negativista. Constituye, como dijimos, un movimiento dirigido contra otro movimiento, y no se comprende que, en una lucha, un adversario no tenga los ojos puestos sobre el otro y no esté en una actitud de polémica con él, de ataque y contraataque
Plinio Correa de Oliveira, Revolución y Contra-Revolución (Perú: Tradición y Acción por un Perú Mayor, 2005), p. 103
