Evangelio según san Mateo, 10: 32- 33 «A todo el que me confesare, pues, delante de los hombres, también le confesaré Yo delante de mi Padre, que está en los cielos; y al que me negare delante de los hombres, también le negaré Yo delante de mi Padre, que está en los cielos». (vv. 32- 33)
Esta confesión es aquella de que habla el Apóstol: «Se cree con el corazón para la justicia y se confiesa con la boca para la salvación» ( Rom 10,10 ). A fin, pues, de que nadie tenga la idea de que sin la confesión de boca puede uno salvarse, no solamente dice: «El que me confesare», sino que añade: «Delante de los hombres» y vuelve a insistir: «Y al que me negare delante de los hombres, también negaré Yo delante de mi Padre, que está en los cielos».
Remigio
