Evangelio según san Mateo, 10: 40- 42 «El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquél que me envió. El que recibe al profeta en nombre de profeta, recibirá la recompensa de profeta; y el que recibe al justo en el nombre de justo, recibirá la recompensa de justo. Y cualquiera que diere a beber un vaso de agua fría a uno de estos pequeñitos, tan sólo en nombre de discípulo, os digo en verdad, no perderá su recompensa». (vv. 40- 42)
En estas palabras nos enseña que El tiene el oficio de mediador: porque viniendo El de Dios y recibiéndolo nosotros a El mismo, El mismo nos transmite a Dios y. Y según este orden de gracias, lo mismo es recibir a los apóstoles que recibir a Dios, puesto que Cristo está en los apóstoles y Dios en Cristo
San Hilario, in Matthaeum, 10
