También se le lama fuego, porque purifica: porque así como el fuego purifica los metales, así Dios purifica los corazones de los pecadores. Por lo cual dice el Deuteronomio 4, 24:»Tu Dios es un fuego devorador»
Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino
