Categoría: Antiguo Testamento

El segundo mandamiento

Confesar los pecados mortales al menos una vez al año
asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo (cf CIC can 989; CCEO can 719).

El primer mandamiento

(«oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles») exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística en la que se congrega la comunidad cristiana y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de esos días (cf CIC can 1246-1248; CCEO can 881, 124)

Secularización

Francisco, Exhortación Apostólica «Evangelii Gaudium» nº 64:

«El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo. Además, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios. Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, ‘hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual’».

Verbo encarnado

La fe cristiana no es una «religión del Libro». El cristianismo es la religión de la «Palabra» de Dios, «no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo» (San Bernardo de Claraval). Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos abra el espíritu a la inteligencia de las mismas (cf. Lc 24, 45).

Relativismo

Encíclica «Fides et Ratio» nº 5:

«Ello ha derivado en varias formas de agnosticismo y de relativismo, que han llevado la investigación filosófica a perderse en las arenas movedizas de un escepticismo general. Recientemente han adquirido cierto relieve diversas doctrinas que tienden a infravalorar incluso las verdades que el hombre estaba seguro de haber alcanzado. La legítima pluralidad de posiciones ha dado paso a un pluralismo indiferenciado, basado en el convencimiento de que todas las posiciones son igualmente válidas».

Leyes

Los ministerios deben ejercerse en un espíritu de servicio fraternal y de entrega a la Iglesia en nombre del Señor (cf Rm 12, 811). Al mismo tiempo, la conciencia de cada cual en su juicio moral sobre sus actos personales, debe evitar encerrarse en una consideración individual. Con mayor empeño debe abrirse a la consideración del bien de todos según se expresa en la ley moral, natural y revelada, y consiguientemente en la ley de la Iglesia y en la enseñanza autorizada del Magisterio sobre las cuestiones morales. No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia.

Santo Sacrificio de la Misa


La Iglesia en el Concilio de Trento ha dado la interpretación verdadera y el nuevo sacrificio es el verdadero sacrificio, puro y sin mancha, que ninguna indignidad ni malicia del sacrificador puede manchar, aquel que el Señor anunció por boca del Profeta Malaquías, como debiendo ser ofrecido en su nombre.
Malaquías 1:6 El hijo honra a su padre, el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honra? Y si señor, ¿dónde mi temor?, os dice Yahvé Sebaot a vosotros, sacerdotes que menospreciáis mi Nombre. -Decís: ¿En qué hemos menospreciado tu Nombre?1:7 Presentando en mi altar pan impuro. -Y encima preguntáis: ¿En qué te hemos manchado? -Pensando que la mesa de Yahvé es despreciable.1:8 Y cuando presentáis para el sacrificio una res ciega, ¿no está mal? Y cuando presentáis una coja o enferma, ¿no está mal? Anda, ofrécesela a tu gobernador: ¿se te pondrá contento o te acogerá con agrado?, dice Yahvé Sebaot.1:9 Ahora, pues, aplacad a Dios para que tenga compasión de nosotros. Venís con eso en vuestras manos, ¿acaso os acogerá agradecido?, dice Yahvé Sebaot.1:10 ¡Ojalá alguien de vosotros cerrará las puertas para que no encendáis mi altar en vano! No me gustáis nada, dice Yahvé Sebaot, ni me agrada la oblación que traéis.1:11 Desde levante hasta poniente grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar ofrecen a mi Nombre sacrificios de incienso y oblaciones puras, pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahvé Sebaot.
Este texto ha sido considerado por todos los Padres de la Iglesia como una profecía del Santo Sacrificio de la Misa. En efecto, esta predicción no se cumplió en el Antiguo Testamento, pero sí en el Nuevo; como consta también en el Nuevo, que fué realizada la promesa hecha por Dios Padre a Nuestro Señor
Salmo 22.7 …Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado.2:8 Si me lo pides, te daré en herencia las naciones…
Sabemos todos que este oráculo se cumplió cuando los apóstoles convirtieron a los pueblos paganos
La profecía de Malaquías no puede aplicarse expresamente al sacrificio que Nuestro Señor consumó en la Cruz, como lo pretenden sin razón los herejes, porque este sacrificio no ha sido ofrecido en todas partes, según la afirmación del profeta, sino en un solo lugar. Sobre el monte Calvario. No puede aplicarse tan poco a nuestras oraciones ni a nuestras buenas obras porque ni las unas ni las otras son un sacrificio puro, sino una ofrenda impura; así lo reconocen los mismos herejes y lo proclama Isaías:
Isaías 64:5 Somos como impuros todos nosotros, como paño inmundo todas nuestras obras justas.
Así pues, la profecía debe entenderse exclusivamente respecto a la Santa Misa, que es único sacrificio del Nuevo Testamento; sacrificio enteramente puro, que Jesucristo ofrece a Dios su Padre en todo tiempo y lugar por mano de los sacerdotes. Nuestro Señor es el único Pontífice perfecto y soberano; los sacerdotes no somos más que sus ministros, éstos no hacen sino prestarle sus manos y su boca. Jesucristo, en efecto, siendo invisible, y debiendo ser visible el sacrificio para que los hombres puedan asociarse a él, era preciso de toda necesidad recurrir al ministerio de los sacerdotes. Además este sacrificio se celebrará hasta el fin del mundo, y no cesará, sino hasta la llegada del Anticristo. Los herejes nos hacen la objeción de que la palabra Misa no se encuentra en la Sagrada Escritura. Sea, pero tampoco se encuentra la palabra Trinidad. Acaso estamos dispensados por eso de creer en este augusto misterio? La Escritura tampoco ordena expresamente el reposo dominical ni el bautismo de los niños, y sin embargo, son éstas rigurosas obligaciones. Si la palabra Misa no figura en la Biblia, no obstante la leeremos en las obras de los Papas, tales como San Clemente, tercer sucesor de San Pedro, San Evaristo y San Alejandro, quienes vivieron en el siglo primero, San Agustín, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y muchos otros emplean la palabra Misa cuando hablan del Sacrificio del Nuevo Testamento. San Ambrosio escribe en una de sus cartas: Cumplía con mi ministerio, comenzaba a celebrar la Santa Misa, y durante el Sacrificio pedía a Dios se dignase venir en nuestro Socorro”
Los primeros Cristianos llaman la Misa “Fracción del pan, cena del Señor (Hechos 2,42; 1 Corintios 11,20)San Ambrosio epístola 33