Pio XII condena la Nouvelle Théologie



El cariz que estaba tomando la Nouvelle Théologie en tema de eclesiología indujo al Papa Pío XII a publicar en 1943 la encíclica Mystici Corporis Christi. En la introducción el Papa advierte: «No se debe negar que acerca de esta doctrina (sobre la Iglesia] no sólo se esparcen graves errores de aquellos que están separados de la verdadera Iglesia, pero se difunden también entres los fieles teorias inexactas, o incluso falsas, que desvían las mentes del recto sendero de la verdad»

En la alocución a los PP. Jesuitas, por ocasión de su XXIX Congregación General el 17 de septiembre de 1946, el Pontífice fue muy explícito, poniendo en guardia contra los peligros de la «nueva teología»: «Que nadie debilite o perturbe lo que nunca deberá cambiar. Mucho fue dicho, y de manera muy ligera, sobre una «nueva teologia» segủn la cual la teologia católica deberia desarrollarse siguiendo la evolución general de las cosas, volviéndose algo en perpetua mutación sin ser jamás sólidamente anclada. Si debiésemos asumir un tal parecer, ¿en qué se convertirían los dogmas inmutables de la glesia Católica? ¿Qué seria de la unidad y estabilidad de la fe?».

Cinco días después, el Pontífice manifestó similares preocupaciones a los Hermanos Dominicos, reunidos en Roma para su Capítulo General. En particular, les advirtió contra aquellos que deseaban «impugnar los propios fundamentos de la filosofia perenne y de la teologia»., Quizá alentados por la amplia penetración ya alcanzada por sus doctrinas, incluso en ambientes de alta posición, los nuevos teólogos no se dieron por aludidos. Aunque la intención del Papa fuese muy clara, sus intervenciones tuvieron un efecto muy restricto. «Las palabras del Papa no lograron detener totalmente el movimiento innovador», se lamentaba la Revista Española de Teologia se, En 1947 el Papa promulgó la encíclica Mediator Dei, una condenación a la Nouvelle Théologie en el campo litúrgico. Por fin, el 12 agosto de 1950, publicó la encíclica Humani generis, específicamente contra la Nouvelle Théologie. La encíclica tuvo el innegable efecto de frenar algunas de las manifestaciones más audaces de la corriente, induciendo sus abanderados a una cierta cautela. No logró, sin embargo, contener del todo la marea montante.

La falta de un documento anexo que presentase las tesis condenadas, sumado al tono generalmente mesurado del documento, permitió a más de uno minimizar las reprimendas mientras resaltaba la ecuanimidad. No faltaron manipulaciones engañosas de algunos pasajes de la encíclica. A la pregunta si la Humani generis había detenido la difusión de la Nouvelle Théologie, Marie-Dominique Chenu respondía en 1975: «Obviamente, como era el caso con todos estos documentos, habia
siempre una nota, una frase escondida, un pequeño ángulo de página que dejaba una rendija abierta, que nos permitia continuar a trabaiar.»

A la encíclica siguieron algunas medidas disciplinarias. El tiempo de las excomuniones, empero, ya había pasado. A lo sumo se prescribía un año sabático, como en el caso de cinco jesuitas de Lyon-Fourvière, todos enseguida rehabilitados. A algunos teólogos, como Yves Congar, se les prohibió temporalmente enseñar. Ninguna otra medida fue tomada hacia representantes de esta corriente, mientras los libros puestos en el Indice volvíar tranquilamente a los estantes de bibliotecas católicas
e incluso de seminarios. El viento relajado, dialogante y reformador que soplaba siempre más fuerte, llamado después «espíritu del Concilio», descartaba en la práctica cualquier sanción, como algo antipático y no fraterno. «El pontificado de Juan XXIII (1958-1963) cambiaría rápidamente la situación», comenta Rosino Gibellini en st célebre historia de la teologia en el siglo XX. Y pasa a citar Yves Congar: «Juan XXIII, en pocas semanas, y enseguida el Concilio, han creado un clima eclesial nuevo. La apertura mayor ha venido de lo alto. De golpe, las fuerzas de renovación que mal podian manifestarse abiertamente, pudieron desarrollarse»

La mayor parte de los nuevos teólogos, ya rehabilitados, participó del Concilio Vaticano II como perito. «La crisis ya ha pasado, si es que alguna vez hubo una verdadera crisis», escribía el P. Congar en 1967 12 2, Cuatro exponentes de la Nouvelle Théologie recibieron la púrpura cardenalicia: Jean Daniélou, Henri de Lubac, Yves Congar y Hans Urs von Balthasar. Dígase de paso que, tras haber estado a la vanguardia del movimiento, este último había adoptado una actitud más equilibrada a partir de los años sesenta. Falleció antes de recibir el capelo.

«Revista Española de Teología», n. 36, julio septiembre, 1949, p. 528.
Marie-Dominique CHENU, in Jacques DUQUESNE, Un théologien en liberté, p. 131
Rosino GIBELLINI, La teologia del XX secolo, Queriniana, Brescia 1992, p. 184.
Yves CONGAR, Vera e falsa riforma nella Chiesa, Jaca Books, Milano 1972, p. 10.
Yves CONGAR, Situation et taches présentes de la théologie, p. 15.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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