Oulanem Quiere Venganza

“Pues un dios ha arrebatado de mí todo
En la maldición y tormento del destino,
Todos sus mundos idos irrevocablemente
Solamente me resta la venganza.
Construiré mi trono en las alturas,
En una cumbre inmensa y fría.
Por su baluarte – supersticioso espanto.
Por su alguacil – la más negra agonía.
Quien lo mire con ojos sanos,
Regresará mudo, con palidez mortal,
En garras de mortandad ciega y fría.
¡Que su felicidad prepare su tumba!”

Las palabras «me construiré mi trono en las alturas» y la confesión que de quien se sienta en este trono sólo emana espanto y agonía, nos recuerda el orgulloso alarde de Lucifer: » Subiré al Cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios levantaré mi trono». (Isaías 14:13)

Pero, ¿por qué desea Marx un trono tal? La respuesta se encuentra en un drama poco conocido que Marx también compuso durante sus años estudiantiles, titulado Oulanem. Para explicar el título necesitamos cierta digresión. Existe una iglesia de Satanás. Uno de sus ritos es la misa negra, la cual recita a medianoche el sacerdote satanista. Colocan velas negras al revés en el candelabro. El sacerdote se viste con su ornada túnica, pero con el forro hacia afuera. Dice todo lo que se indica en el libro de oraciones, pero leyendo desde el final hacia el principio. Los nombres santos de Dios, Jesús y María, se leen a la inversa. Un crucifijo es colocado boca abajo o es pisoteado. El cuerpo de una mujer desnuda sirve de altar. Una ostia consagrada, robada de alguna iglesia e inscrita con el nombre de «Satanás» es usada en una parodia de la comunión. Durante la misa negra se quema una Biblia. Todos los presentes prometen cometer los siete pecados capitales, según son enumerados en los catecismos católicos, y a nunca hacer ningún bien. Tras esto, sigue una orgía. El culto al Diablo es muy antiguo. Deuteronomio 32:17 dice que los judíos «sacrificaron a los demonios». Más adelante, el rey Jeroboam de Israel, ordenó sacerdotes para los demonios. (11 Crónicas 11:15) De manera característica, Oulanem es una inversión de un nombre santo: es un anagrama de Emmanuel, un nombre bíblico de Jesús que significa en hebreo «Dios con Nosotros»

Tales inversiones de nombres se consideran efectivas en la magia negra. El drama Oulanem se puede comprender solamente a la luz de la extraña confesión que hizo Marx en un poema titulado El Violinista, al cual trataron de restar importancia después tanto él mismo como sus seguidores.

“Los vapores infernales suben y llenan la mente,
Hasta que enloquezco y mi corazón es totalmente cambiado.
¿Ves esta espada? El Príncipe de las Tinieblas me la vendió.
Para mí marca el compás, y da las señales.
Cada vez con más osadía, toco el baile de la muerte”-

Estas líneas cobran significación especial cuando nos enteramos de que en los ritos de iniciación superior del culto satanista, se le vende una espada encantada al candidato, la cual le asegura éxito. Paga por ella firmando un pacto con sangre de sus venas, de que su alma pertenecerá a Satanás después de morir. Y ahora, una cita del drama Oulanem:
“Y ellos son también, Oulanem, Oulanem.
Nombre que resuena como la muerte, resuena Hasta que perece, arrastrándose miserablemente. Detente, ¡lo tengo ahora! Surge desde mi alma Tan claro como el aire, tan fuerte como mis propios huesos”
“Aun tengo fuerza en mis juveniles brazos
Para agarrarte fuertemente y triturarte [es decir, a la humanidad personificada] Con tempestuoso poder Mientras que para ambos se abre el abismo desmesuradamente en la oscuridad. Te hundirás y yo te seguiré riendo a carcajadas; Murmurando en tus oídos, «Desciende, amiga: ven conmigo”.

La Biblia, que Marx había estudiado en sus años de escuela superior y que conocía muy bien en sus años de madurez, dice que el Diablo será atado por un ángel y echado en el abismo (Apocalipsis 20:3). El deseo de Marx es arrastrar a toda la humanidad adentro de este abismo reservado para el Diablo y sus ángeles. ¿Quién habla a través de Marx en este drama? ¿Es razonable suponer que un joven estudiante abrigue como el sueño de su vida una visión de la humanidad entrando en el abismo de oscuridad («oscuridad exterior» es un término bíblico que se refiere al «infierno»), y a sí mismo riendo a carcajadas mientras vayan aquellos a quienes guió en la incredulidad? En ninguna parte del mundo se cultiva este ideal, excepto en los ritos de iniciación de la iglesia de Satanás, en sus niveles más altos. Llega el momento de la muerte de Oulanem. Sus palabras son: “Arruinado, arruinado. Mi tiempo ha terminado. El reloj se ha detenido, la casa enana se ha derrumbado. Pronto abrazaré la eternidad en mi pecho, Y pronto rugiré gigantescas maldiciones sobre la humanidad.”-12

Marx había amado el mundo de Mefistófeles en Fausto; «Todo lo que existe merece ser destruido» Todo, incluyendo el proletariado y los camaradas”. Marx citó estas palabras en El 18 de Brumario.

Marx, Karl. Des Verzweiflenden Gebet (Invocación de un Desesperado)
Marx, Karl. Spielmann (El Violinista)
Marx, Karl. Oulanem, Acto 1, Escena 1.  60. 11. Acto 1, Escena 2. Ibid. 63. 12. Acto 1, Escena 3. Ibid. 68.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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