Amor me pides, Dios mío, y amor me das; tu amor es amor de cielo, y el mío, amor mezclado de tierra y cielo; el tuyo es infinito y purísimo; el mío, imperfecto y limitado
Evangelio
San Lucas 3:1-6
En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea; Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso se hará recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios.
Pasquin
La finalidad principal de la propaganda protestante era incentivar en los dominios espanoles las revueltas de los súbditos contra sus autoridades naturales; objetivo que lograrían en la región de Flandes de la mano del desertor y apóstata Guillermo de Orange. Se puede definir a la leyenda Negra como la modalidad de hacer la guerra mediante la propaganda. Donde no legaba la pira protestante, llegaba el pasquin
Si bien esta leyenda negra responde a intereses políticos, económicos y territoriales, sigue teniendo vigencia aquello de Donoso Cortés de que «detrás de toda cuestión política hay una cuestión religiosa». Débese tener esto bien presente si se pretende comprender las razones de su creación. Por su parte, el célebre historiador italiano Vittorio Messori, coautor de varios libros de Juan Pablo II, atribuye esta leyenda principalmente a motivos geopolíticos, haciendo notar que los ataques contra la Inquisición, en su mayoría, fueron alentados por «la propaganda protestante en el marco de la lucha contra España por la hegemonía en el Atlántico», siendo el historiador protestante Henry Kamen de la misma opinión. La importancia territorial que había adquirido España, especialmente como consecuencia del descubrimiento de América -ampliada además, por la Corona, con los casamientos dinásticos- era notable; verdaderamente abrumadora.
No es casualidad, por cierto que surjan los primeros y más importantes libelos contra España y la Iglesia Católica a mediados del siglo XVI, con una España que «no conocía la puesta del sol», dueña de una armada invencible (el único ejército eficaz y permanente de Europa), a la vanguardia del continente en el terreno de la cultura y la ciencia. Ejemplo de libertad, tolerancia y armonía en sus dominios, contaba, junto a la Inquisición, con un apoyo popular total e incondicional. Una observación de no poca monta en la que repara Henry Hello es que los ataques contra la Inquisición comenzarían más de trescientos años después de constituida la primitiva Inquisición pontifica (1231), de rasgos muy similares la española, aunque más rigurosa, según sostiene la mayor Parte de los historiadores. Hecho que, en gran medida, confirma las razones expuestas ut supra.
Algo era seguro: si Inglaterra y los protestantes pretendían dominar Europa, entonces España debía ser totalmente destruida, y la mejor y única forma de lograrlo era atacando su factor de unidad: la fe Católica Apostólica y Romana, sostén del imperio. Sin contar con ejércitos que pudieran doblegar a los gloriosos y temidos tercios españoles, optaron los reformistas decididamente por la calumnia y la difamación, inventando historias sobre sus reyes y, principalmente, sobre la mayor institución de la Iglesia Católica en aquel momento: la, Inquisición, que castigaba y vigilaba la acción perniciosa de los herejes. Así, en épocas del apogeo de la Enciclopedia, circulaban en toda Europa versos como éste, que encontramos en un «antisemita ilustrado» como Voltaire:
[.] Aquel sangriento tribunal
Horrible monumento del poder monacal, Que España ha recibido, pero que ella aborrece; Que venga los altares, y al par los envilece; Que, cubierto de sangre, de llamas rodeado, Degüella a los mortales con un hierro sagrado
No obstante resulta sorpresivo que aquellos ilustrados que tan frecuentemente citan a este filósofo, omitan -como prueba el judío Poliakov en su conocido trabajo «El Antisemitismo en el Siglo de las Luces», que entre los principales promotores e ideologos de la enciclopedia francesa se encuentran varios de los más grandes antijudíos de la historia, comenzando por Rousseau, Diderot, Voltaire y toda la Enciclopedia Francesa
La Inquisición: Un tribunal de misericordia Cristián Rodrigo lturralde

Oración
¡Oh dulcísimo Jesús, que vinisteis a este mundo para enriquecer a todas las almas con la vida de vuestra gracia, y que, para conservarla y fomentarla en ellas, os ofrecéis Vos mismo cada día en el augustísimo sacramento de la Eucaristía cual saludable medicina para curar sus enfermedades
Evangelio
San Lucas 1:37-47
porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue. En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador
Palabra del Señor

Trinidad
Ni podrá ser excluido de esta unidad el Espíritu de ambos, es decir, el Espíritu del Padre y del Hijo. Este Espíritu Santo se dice Espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir (Jn. 10, 14-17). Nuestro gozo será plenitud al deleitarnos en el Dios Trinidad , a cuya imagen hemos sido creados. Por eso se habla, alguna vez, del Espíritu Santo como si bastase para nuestra bienaventuranza, y basta porque es inseparable del Padre del Hijo como también es suficiente el Padre, pues no puede existir separado del Hijo y del Espíritu Santo; como asimismo es suficiente el Hijo, por estar inseparablemente unido al Padre y al Espíritu Santo. ¿Qué sentido dar a estas palabras: Si me amáis, guardad mis mandamientos; y yo rogaré al Padre y os dará otro abogado, que permanecerá para siempre con vosotros, Espiritu de verdad, que el mundo (es decir, los amadores del mundo) no puede recibir? (n. 14, 15-17) El hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios (1Co. 2, 14).
La frase: Y yo rogare al Padre y os enviará otro abogado, pudiera a primera vista parecer como si el Hijo solo no bastase. En otro pasaje se habla como si el Espíritu Santo fuera suficiente. Cuando venga el Espíritu de verdad, os enseñará toda verdad (Jn. 16, 13). <Por ventura se excluye aquí el Hijo y se distancia del Espíritu Santo, como si Él no pudiera enseñarnos toda verdad, o el Espíritu Santo hubiera de suplir las deficiencias de su enseñanza? Si esta interpretación place a mis adversarios, digan que el Espíritu Santo, a quien ellos consideran inferior, es superior al Hijo. 0 es que al no decir: Él solo; o: Nadie sino Él os enseñará toda verdad, se nos permite creer que con Él enseña también el Hijo? Excluye el Apóstol al Hijo cuando se trata de la ciencia de Dios, al decir: Nadie conoce las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios? (1Co. 2, 1 1) Aquí pudieran estos hombres perversos afirmar que el Espíritu Santo revela al Hijo los secretos de Dios, como el superior al inferior, pues el mismo Hijo le atribuye tan gran poder cuando dice: Porque Os he dicho estas cosas, se llenó de tristeza vuestro corazón. Pero OS digo la verdad: OS conviene que yo me vaya, porque, si no me fuere, el abogado no vendrá a vosotros (Jn. 16, 6-7).
De Trinitate. Agustín de Hipona

El reino de Dios siempre ha existido: ¿por qué pues pedimos que venga? 3/3
El tercer motivo de pedir a Dios que venga su reino es que algunas veces reina en este mundo el pecado. Y esto ocurre cuando el hombre está de tal manera dispuesto que sigue inmediatamente y hasta el final su inclinación al pecado. Dice al Apóstol en Romanos 12:’ «Que no reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal»; sino que Dios debe reinar en tu corazón. Isaías 7, 7: «Sión, reinará tu Dios». Y esto ocurre cuando está presto a obedecer a Dios y a observar todos sus mandamientos. Asi es que cuando pe dimos que venga el reino de Dios, pedimos que no reine en nosotros el pecado, sino Dios
Por esta misma petición llegaremos a la bienaventuranza, de la que se dice en Mateo 5, 4: «Bienaventurados los mansos». En efecto, según la primera explicación del «venga a nos tu reino», por desear el hombre que Dios sea el Señor de todos, no se venga de la injuria que se le infiera, sino que se la deja a Dios. Porque si te vengaras, no desearías que viniese su reino. Y según la segunda explicación, si esperas su reino, o sea, la gloria del paraíso, no debes preocuparte si pierdes los bienes de este mundo Asimismo según la tercera explicación, si pides que Dios reine en ti y su Cristo, como Él fue mansísimo, también tú debes ser manso. Mateo 11, 29: Aprended de Mí que soy manso». Hebreos 10, 34: «Con alegria aceptasteis el despojo de vuestros bienes»
Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino

La tercera aparición y el Secreto de Fátima
Ahora que las apariciones estaban siendo ampliamente discutidas, el párroco de Fátima comenzó a intervenir y expresar su preocupación por unas apariciones que, de hecho, podrían ser demoníacas. La desaprobación del párroco desanimó a Lucía hasta tal grado que dudaba si acudir a la tercera reunión, el 13 de julio. Sin embargo, acudió con Jacinta y Francisco en la tarde de aquel día, donde una gran multitud se había congregado. Vieron un fogonazo de luz y la Señora se apareció sobre la encina
«Lucía, habla,» le indicó Jacinta. «Nuestra Señora te está hablando»,
«Sí?» dijo Lucía. Hablaba humildemente, pidiendo perdón con cada gesto por sus dudas, y dijo a la Señora: «»Qué quieres de mí?»
«Quiero que vengáis aqui el día trece del mes que viene. Continuad diciendo el Rosario todos los días en honor a Nuestra Señora del Rosario, para obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque sólo ella puede obtenerlo».
«Sí, SÍ. YO quisiera preguntarle quién es usted, y si puede hacer un milagro para que todo el mundo sepa a ciencia cierta que se ha aparecido».
«Debéis venir aquí todos los meses, y en octubre, te diré quién soy y lo que quiero. Después haré un milagro para que todos crean»
Con esa seguridad, Lucía comenzó a poner ante la Señora las peticiones que todos le habían confiado. La Señora dijo muy amablemente que ella curaría a al- gunos, pero que a otros no los curaría.
«¿Y al hijo paralítico de Maria da Capelinha?»
«No, no será curado ni de su enfermedad ni de su pobreza, y debe asegurarse de decir el Rosario junto a su familia todos los días».
Otro caso encomendado por Lucía a la Señora fue el de una mujer enferma, de Atougia, que pidió ser llevada al cielo,
«Dile que no tenga prisa. Dile que yo sé muy bien cuando vendré a buscarla Haced sacrificios por los pecadores, y decid a menudo, especialmente cuando hagáis un sacrificio: Oh Jesús, esto es por amor a Ti, por la conversión de los pecadores, y en reparación por las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de Maria».
«Mientras Nuestra Señora decía estas palabras abrió sus manos una vez más, como lo había hecho en los dos meses anteriores. Los rayos de luz parecían penetrar la tierra, y vimos como si fuera un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego había demonios y almas con forma humana, como tizones transparentes en llamas, todos negros o de color del bronce quemado, flotando en el fuego, ahora levantados en el aire por las llamas que salían de ellos mismos junto a grandes nubes de humo, se caian por todos lados como chispas entre enormes fuegos sin peso ni equilibrio, entre chillidos y gemidos de dolor y desesperación, que nos horrorizaron y nos hicieron temblar de miedo. (Debe haber sido esta visión la que hizo que yo gritara, como dice la gente que hice). Los demonios podían distinguirse por su similitud aterradora y repugnante a animales terribles y desconocidos, negros y transparentes como carbones en llamas. Horrorizados y como pidiendo auxilio, miramos hacia Nuestra Señora, que nos dijo, con gran amabilidad y tristeza:
<Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores.Es para salvarlos que Dios quiere establecer en el mundo una devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacéis lo que yo os diga, muchas almas se salvarán, y habrá paz. Esta guerra cesará, pero si los hombres no dejan de ofender a Dios, otra gue- rra más terrible comenzará durante el pontificado de Pio XI. Cuando veáis una noche que es iluminada por una luz extraña y desconocida sabréis que esta es la señal que Dios os dará3s, y que indicará que está a punto de castigar al mundo con la guerra y el hambre, y con la persecución de la Iglesia y del Papa. Para prevenir esto, vengo al mundo para pedir que Rusia sea consagrada a mi Inmaculado Corazón, y pido que los primeros sábados de cada mes se hagan comuniones en reparación por todos los pecados del mundo. Si mis deseos se cumplen, Rusia se convertirá y habrá paz; en caso contrario, Rusia extenderá sus errores alrededor del mundo, trayendo nuevas guerras y persecuciones a la Iglesia. Los justos serán martirizados y el Santo Padre tendrá que sufrir mucho. Ciertas naciones serán aniquiladas. Pero al final, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, y esta se convertirá y el mundo disfrutará de un periodo de paz. En Portugal. fe siempre será preservada» La visión del infierno y la consagración de Rusia son la primera y segunda parte del secreto de Fátima. La controvertida tercera parte, a continuación, era tan terrible que no se pudo revelar hasta 1960. Examinaremos con detenimiento la tercera parte del secreto de Fátima, pero por ahora continuemos con la narración del 13 de julio, tal y como la contó Lucía
«Recordad, no debéis decirle esto a nadie más que a Francisco. Cuando recéis el Rosario, decid después de cada misterio: Oh, mi buen Jesús. perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva a todas las almas al cielo, especialmente a las más necesitadas de tu divina Misericordia» «¿Hay algo más que quiera de mí?»
«No, hoy no quiero nada más de ti.»
Luego, al igual que antes, la Señora comenzó a ascender hacia el Este, hasta que finalmente desapareció en la inmensa oscuridad del firmamento. La familia, los vecinos y el párroco intentaron que los tres niños revelasen la tercera parte del secreto de la Señora, pero los niños mantuvieron su promesa para con ella. Por esta razón, la aparición del 1 3 de julio de 1917 continúa siendo la más controvertida. Lucía guardó la tercera parte del secreto hasta 1941, cuando escribió la primera y segunda parte. Es mejor contemplar el secreto de Fátima como un único secreto con tres partes interrelacionadas pero, por razones de conveniencia, nos referiremos a ellos como el primer secreto, el segundo secreto y el tercer secreto Así, en 1941, Lucía reveló el primer secreto, relativo a la visión del infierno, y el segundo secreto, sobre la consagracióny conversión de Rusia al Inmaculado Corazón.
En octubre de 1943 el obispo ordenó a Lucía, bajo obediencia, que escribiese el tercer secreto, cosa que ella dudó en hacer por su chocante contenido. El 2 de enero de 1944, Nuestra Señora de Fátima se apareció a Lucía y le permitió escribir el tercer secreto, aunque este debería permanecer sellado hasta 1960, pues «entonces será más claro». Escribió entonces Lucia el tercer secreto y lo guardó en un sobre sellado. Este sobre sellado fue enviado a Roma en 1955 y no se abrió hasta 1959, cuando lo hizo Juan XXIII.
https://infovaticana.com/2018/06/23/juan-xxiii-y-el-tercer-secreto-de-fatima/
Condena y crepúsculo de Le Sillon
Nuestro cargo apostólico nos impone la obligación de velar por la pureza de la fe y la integridad de la disciplina católica y de preservar a los fieles de los peligros del error y del mal, mayormente cuando el error y el mal se presentan con un lenguaje atrayente que, cubriendo la vaguedad de las ideas y el equívoco de las expresiones con el ardor del sentimiento y la sonoridad de las palabras, puede inflamar los corazones en el amor de causas seductoras pero funestas.
Incipit de Notres charge apostolique
Precedida de numerosas advertencias, caidas en el vacio, el 25 de agosto de 1910 S. Pío X publicó la carta apostólica Notre Charge Apostolique, en la cual condenaba al Sillon, y con éste a toda la corriente democrática cristiana. Manifestando un paterno dolor en deber dar este paso («Amamos a la valiente juventud alistada bajo la bandera de «Le Sillon», y la creemos por muchos conceptos digna de elogio y admiración»), y después de haber alabado el «noble entusiasmo» de los primeros tiempos, el Pontífice lamenta cómo «nuestras esperanzas se han visto en gran parte defraudadas. Llegó un dia en que «Le Sillon» descubrió para ojos perspicaces, algunas tendencias alarmantes. «Le Sillon» se extraviaba»
Luego de refutar detalladamente las doctrinas del Sillon, el Pontífice concluye: «El soplo de la Revolución ha pasado por aquí, y podemos concluir que, si las doctrinas sociales de «Le Sillon» son erróneas su espiritu es peligroso, y su educación funesta». En 1912 Sangnier fundó la Ligue de la jeune république, que en 1971 se unirá al Partido Socialista, llevándose consigo buena parte de la izquierda católica democrática cristiana de Francia . Marc Sangnier fallece en Paris el 28 de mayo de 1950, mientras se realizaba el 42° congreso del Partido Socialista. Al recibir la noticia, el Secretario general Guy Mollet interrumpió los trabajos y pidió un minuto de silencio. «Era uno de los nuestros», dijo, La asamblea decidió enviar una delegación a sus funerales
JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES

El neodarwinismo de John B. S. Haldane y un mundo feliz de Huxley
A pesar de no tener formación académica formal, John B. S. Haldane enseñó biologia en la Universidad de Cambridge y fue uno de los fundadores del neodarwinismos. En 1924 publicó el ensayo ‘Dédalo e ícaro: el futuro de la ciencia» en el que planteó el control científico del proceso de evolución y la fabricación de seres humanos fuera del útero materno, convirtiéndolo en el creador del concepto de ectogénesis. Haldane no contempla la idea de inmortalidad, pero nos ofrece un futuro libre de patologías y sufrimiento afirmando el rol revolucionario de la ciencia. Tres años después publica ‘El juicio final’ texto en el que proyecta el futuro de la humanidad a 40,000,000 de años. A pesar de anticipar la destrucción total de la tierra y el sol, Haldane asegura que el destino de la humanidad será eterno e infinito, pero mediante un «progreso de la deshumanización». Las ideas de Haldane que siempre planteó en términos de ficción – inspiraron al novelista Aldous Huxley a escribir su novela más popular ‘Un mundo feliz’ (1932).
El neodarwinismo, también denominado Síntesis evolutive moderna corresponde a una línea de investigación cientifica formada en la década de 1930 que integró la teoría darwiniana de evolución mediante selección natural con la teoría genética de Grigor Mendel como base de la herencia biológica y la genética matemática de poblaciones.

