Jesus, manso y humilde de corazón

Evangelio según san Mateo, 8:28-34 Y cuando Jesús hubo pasado de la otra parte del lago a la tierra de los Gerasenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros; fieros de tal manera, que ninguno podía pasar por el camino. Y empezaron luego a decir a gritos: «¿Qué tenemos nosotros contigo,Sigue leyendo «Jesus, manso y humilde de corazón»

La providencia para todos

Evangelio según san Mateo, 8:28-34 Y cuando Jesús hubo pasado de la otra parte del lago a la tierra de los Gerasenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros; fieros de tal manera, que ninguno podía pasar por el camino. Y empezaron luego a decir a gritos: «¿Qué tenemos nosotros contigo,Sigue leyendo «La providencia para todos»

Estar contra la obra de sus manos

Evangelio según san Mateo, 8: 28- 34 Y cuando Jesús hubo pasado de la otra parte del lago a la tierra de los Gerasenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros; fieros de tal manera, que ninguno podía pasar por el camino. Y empezaron luego a decir a gritos: «:Qué tenemosSigue leyendo «Estar contra la obra de sus manos»

La ceguera de los honores

Evangelio según san Mateo, 8: 23- 27 Y entrando en una barca, le siguieron sus discípulos. Y sobrevino luego un grande alboroto en la mar, de modo que las olas cubrían la barca. Mas El dormía. Y se llegaron a El sus discípulos y le despertaron, diciéndole: «Señor, sálvanos, que perecemos». Y Jesús les dice:Sigue leyendo «La ceguera de los honores»

Su santa voluntad

Evangelio según san Mateo, 8: 23- 27 Y entrando en una barca, le siguieron sus discípulos. Y sobrevino luego un grande alboroto en la mar, de modo que las olas cubrían la barca. Mas El dormía. Y se llegaron a El sus discípulos y le despertaron, diciéndole: «Señor, sálvanos, que perecemos». Y Jesús les dice:Sigue leyendo «Su santa voluntad»

Oyéndolo Jesús

Evangelio según san Mateo, 8: 10- 13 Cuando estooyó Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: «En verdad os digo, no he hallado una fe tan grande en Israel. Os digo, pues, que vendrán muchos de Oriente y de Occidente, y se recostarán con Abraham, e Isaac y Jacob en el reinoSigue leyendo «Oyéndolo Jesús»

No sé debe ser vanaglorioso ni desagradecido

Evangelio según san Mateo, 8: 1-4 y habiendo bajado del monte, le siguieron muchas turbas; y he aquí que, viniendo un leproso, le adoraba, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Y extendiendo la mano le tocó, diciendo: «Quiero, sé limpio», y al punto su lepra fue limpiada. Y Jesús le dijo: «Mira, que no seSigue leyendo «No sé debe ser vanaglorioso ni desagradecido»

La lepra del cuerpo no sirve de impedimento a la práctica de la virtud

Evangelio según san Mateo, 8: 1-4 y habiendo bajado del monte, le siguieron muchas turbas; y he aquí que, viniendo un leproso, le adoraba, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Y extendiendo la mano le tocó, diciendo: «Quiero, sé limpio», y al punto su lepra fue limpiada. Y Jesús le dijo: «Mira, que no seSigue leyendo «La lepra del cuerpo no sirve de impedimento a la práctica de la virtud»

Todo a tu árbitro Señor

Evangelio según san Mateo, 8: 1-4 y habiendo bajado del monte, le siguieron muchas turbas; y he aquí que, viniendo un leproso, le adoraba, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Y extendiendo la mano le tocó, diciendo: «Quiero, sé limpio», y al punto su lepra fue limpiada. Y Jesús le dijo: «Mira, que no seSigue leyendo «Todo a tu árbitro Señor»

Con autoridad

Evangelio según san Mateo, 7: 28- 29 Y sucedió que, cuando Jesús hubo terminado estos discursos, se maravillaban las gentes de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los Escribas y los Fariseos de ellos. (vv. 28- 29) Indica la causa de esta admiración diciendo: «Estaba, pues, enseñando», etc. SiSigue leyendo «Con autoridad»