La pereza pretende apetecer la quietud; pero, ¿qué quietud cierta se puede encontrar fuera de ti? La lujuria quiere pasar por abundancia y saciedad; pero eres tú la indeficiente abundancia de suavidades incorruptibles. El derroche pretende hacerse pasar por desprendimiento; pero tú eres el generoso dador de todos los bienes Confesiones San Agustin de Hipona libro II cap 6. Año 354 DC
