Por tanto, debe existir un ser distinto, inteligente y libre, que los dirija hacia sus respectivos fines

La prueba de esta premisa es también bastante sencilla. Y es que, como decía Santo Tomás de Aquino, “lo que carece de conocimiento no tiende a un fin (por sí mismo) si no lo dirige alguien que lo entienda y lo conozca, tal como el arquero dirige la flecha”; de este modo, los seres puramenteSigue leyendo «Por tanto, debe existir un ser distinto, inteligente y libre, que los dirija hacia sus respectivos fines»

Orden del universo

“Existe un orden en el universo, siendo que los entes que lo componen operan o acontecen como tendiendo hacia un fin”. En este argumento Santo Tomás de Aquino parte de la famosa noción griega del telos, es decir, de la existencia de “orden” en el universo. Tal es la fuerza de este principio que, deSigue leyendo «Orden del universo»

Jesucristo, Verdad

Pero Cristo no solamente es el Camino: es también la Verdad. La verdad absoluta e integral. Sabiduría increada en cuanto Verbo, comunicó a su Humanidad santísima, y a través de ella a nosotros, todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia de Dios. Esto nos lleva a hablar de la causalidad ejemplar deSigue leyendo «Jesucristo, Verdad»

Límites en el ejercicio de la autoridad

Es famosa la frase que dice: “el que obedece no se equivoca… se equivoca el que ordena”. Esta frase es cierta, siempre y cuando, quien ejerza la autoridad no se extralimite en sus funciones. Hay, entonces, algunos límites a la hora de obedecer Cuando el superior ordena algo más allá de sus atribuciones: por ejemplo,Sigue leyendo «Límites en el ejercicio de la autoridad»

El reino de Dios no tiene precio

Evangelio según san Mateo, 4: 18- 22 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio dos hermanos, Simón, que después se llamó Pedro y Andrés su hermano, que arrojaban las redes al mar: eran pescadores: Y les dijo: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres». Y ellos inmediatamente dejando las redes le siguieron. YSigue leyendo «El reino de Dios no tiene precio»

Confiemos en Dios cuando murmuren de nosotros

Hay, cuánto sufre mi alma cuando en la oración una chusma de pensamientos carnales me asalta mientras la inteligencia contempla las cosas celestiales! Dios mío, de mí no te alejes, ni «en tu ira le vuelvas a tu siervo la espalda» (Salmo 26,9) Enciende tu resplandor y disipa esas imágenes sensuales; dispara tus flechas ySigue leyendo «Confiemos en Dios cuando murmuren de nosotros»

Frutos de la oración

Nos saca del pecado es el primer fruto de la oración. Así decía santa Catalina de Siena: “o dejamos la oración o dejamos el pecado”. En este orden de ideas, “la oración restablece al hombre en la semejanza con Dios” (Catecismo, 2572) y transforma el corazón. (cf. Catecismo, 2739)

¿Dónde ve usted señales de esperanza?

Por la gracia de la Divina Providencia, que nunca falla, podemos observar señales de la verdadera primavera. Podemos ver unas cuantas campanillas de invierno11: estos son los pequeñas dentro de la Iglesia, aquellos que no forman parte de la estructura administrativa, ni del poder de la nomenklatura eclesial. Estas espirituales campanillas de invierno son losSigue leyendo «¿Dónde ve usted señales de esperanza?»

¿Dónde ve usted señales de esperanza?

Por la gracia de la Divina Providencia, que nunca falla, podemos observar señales de la verdadera primavera. Podemos ver unas cuantas campanillas de invierno11: estos son los pequeñas dentro de la Iglesia, aquellos que no forman parte de la estructura administrativa, ni del poder de la nomenklatura eclesial. Estas espirituales campanillas de invierno son losSigue leyendo «¿Dónde ve usted señales de esperanza?»

¿Dónde ve usted señales de esperanza?

Por la gracia de la Divina Providencia, que nunca falla, podemos observar señales de la verdadera primavera. Podemos ver unas cuantas campanillas de invierno11: estos son los pequeñas dentro de la Iglesia, aquellos que no forman parte de la estructura administrativa, ni del poder de la nomenklatura eclesial. Estas espirituales campanillas de invierno son losSigue leyendo «¿Dónde ve usted señales de esperanza?»