Pena de daño



Coinciden con esta dolorosa descripción las palabras de san Juan Crisóstomo quien afirma que “el haber perdido bienes tan grandes produce en el condenado tal dolor, aflicción y angustia, que, aunque no hubiera ningún otro suplicio destinado a los pecadores, él solo podría producir en el alma mayor dolor y perturbación que todos los demás tormentos del infierno”

Definitivamente, el infierno es lugar de dolor y de tormento eterno pues allí el hombre habrá perdido el Sumo Bien para que el que fue creado: Dios. Esto significa para el hombre que allí va a parar la frustración total de su existencia. “Los condenados sufren, pues, como una especie de desgarramiento del alma misma, atraída en diversos sentidos a la vez por fuerzas opuestas e igualmente poderosas. Es como un descuartizamiento espiritual, tortura mucho más espantosa que la que experimentarían si su cuerpo fuera despellejado vivo o cortado en pedazos; porque, en la medida en que las facultades del alma son superiores a las del cuerpo, en esa misma proporción es más doloroso el desgarramiento profundo por el cual el alma es separada de sí misma al estar separada de Dios, que debería ser el alma de su alma y la vida de su vida

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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