¿Por qué tanto énfasis en la trasmisión y aferrarse a la verdad?

La importancia de la razón iluminada por la fe refleja el principio de la objetividad de la religión cristiana. El camino encarnatorio, el método encarnatorio por el que Dios elige salvar a la Humanidad, significa objetividad, como san Juan lo afirma tan sorpresivamente: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida; pues la Vida se hizo visible, y nosotros hemos visto, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó» (1 Jn 1,1- 2). Siempre me sorprendió el comentario del papa san Gregorio Magno, que encontré en el breviario, sobre las dudas del apóstol Tomás. Su forma breve y concisa, resume perfectamente la vía encarnatoria y el método de la fe cristiana: ad fidem Thomas palpando reducitur, “al tocar, Tomás volvió a la fe” (Hom, 26 in Ev.)

La Revelación divina en el Antiguo Testamento ya manifestó características encarnatorias y objetivas que tendrían su culminación en Cristo. Es el camino encarnatorio, sacramental y visible hacia Dios. Dios también quiso darnos el Espíritu Santo de una manera objetiva y visible, en primer lugar, a través de los siete sacramentos, y particularmente en la Confirmación.

En el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre la Virgen María y los Apóstoles y los discípulos de Cristo, no hablaban palabras ininteligibles si no idiomas bien articulados, que todo el mundo podía entender. En Pentecostés, Nuestra Señora y los Apóstoles no cayeron al suelo y “descansaron en el espíritu”, como ocurre en muchos eventos de la Renovación Carismática en nuestros días. El día de Pentecostés, la Virgen María y los Apóstoles no practicaron la glosolalia hablando de forma incoherente o ininteligible, no lloraron, no daban palmas, saltaban o bailaban como ocurre de forma característica en muchos eventos y litúrgicas carismáticas católicas. La sagrada liturgia usa la expresión sobria ebrietas Spiritus, que significa una “ebriedad sobria” con El Espíritu Santo. Esto significa tener un corazón ardiente y sin embargo permanecer sobrio, ordenado, guiado por la razón, maravillado por lo sobrenatural y por la fe.

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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