Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-,
y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
Aleluya, aleluya, aleluya.



EVANGELIO
Lc 6, 43-49.

¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» , y no hacéis lo que digo?

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose».

Palabra del Señor.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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