“Orad hermanos”: el verbo en modo imperativo indica que estamos no ante una oración propiamente dicha, sino más bien ante una monición exhortativa. El sacerdote ruega para que se pida por él, que ha sido puesto al frente de la comunidad y en nombre de esta se presenta ante Dios. Se trata de unir sus fuerzas a las de la comunidad para la gran oración que se avecina. Esta exhortación hace sentir al ministro como parte de la asamblea y le hace tomar conciencia de su papel como mediador de la misma ante Dios.
