Categoría: Oración

Si quieres ser perfecto

“Si quieres ser perfecto, vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme” (Mt 19, 21). Esta res puesta no anula la primera. El seguimiento de Jesucristo implica cumplir los mandamientos. La Ley no es abolida (cf Mt 5, 17), sino que el hombre es invitado a encontrarla en la persona de su Maestro, que es quien le da la plenitud perfecta. En los tres evangelios sinópticos la llamada de Jesús, dirigida al joven rico, de seguirle en la obediencia del discípulo, y en la observancia de los preceptos, es relacionada con el llamamiento a la pobreza y a la castidad (cf Mt 19, 6-12 21 23-29). Los consejos evangélicos son inseparables de los mandamientos.

Santos

Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo (cf Ef 1, 22), contribuyen a la edificación de la Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles (cf LG 39), “hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo” (Ef 4, 13).

Los buenas obras


La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos “El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios” (AA 6).

Santas Escrituras

“Por esta razón, la Iglesia ha venerado siempre las divinas Escrituras como venera también el Cuerpo del Señor. No cesa de presentar a los fieles el Pan de vida que se distribuye en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo” (cf. DV 21).

“La Iglesia recomienda insistentemente a todos los fieles… la lectura asidua de la Escritura para que adquieran la ciencia de Jesucristo (Flp 3, 8), ‘pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo’ (S. Jerónimo) (DV 25)” (CIC 133).

La ley de Dios

confiada a la Iglesia, es enseñada a los fieles como camino de vida y de verdad. Los fieles, por tanto, tienen el derecho (cf CIC can 213) de ser instruidos en los preceptos divinos salvíficos que purifican el juicio y, con la gracia, sanan la razón humana herida. Tienen el deber de observar las constituciones y los decretos promulgados por la autoridad legítima de la Iglesia. Aunque sean disciplinares, estas determinaciones requieren la docilidad en la caridad.

Prefacio propio de las cinco Llagas del Señor

Cada 7 de febrero, en Portugal se celebra la “fiesta” de las Cinco Lllagas del Señor. El inmediatamente siguiente es el Prefacio propio en portugués. La traducción al castellano que le sigue se ha realizado, no para ser empleado en esta lengua, sino como homenaje al Señor Crucificado y Resucitado y a sus sagradas Llagas, “quíntuple abrir de inmarcesibles rosas”, como poéticamente se refiere a ellas la versión en español de un himno de la Liturgia de las Horas:


PREFÁCIO

As santas Chagas de Cristo na cruz

V. O Senhor esteja convosco.
R. Ele está no meio de nós.

V. Corações ao alto.
R. O nosso coração está em Deus.

V. Dêmos graças ao Senhor nosso Deus.
R. É nosso dever, é nossa salvação.

Senhor, Pai santo, Deus eterno e omnipotente,
é verdadeiramente nosso dever, é nossa salvação
dar-Vos graças, sempre e em toda a parte,
por Cristo nosso Senhor.

Ele foi trespassado por causa das nossas culpas
e suportou as nossas enfermidades em seu Corpo,
sobre o madeiro da cruz,
para que, mortos para o pecado,
vivamos, pelo seu Sangue, para a justiça e santidade
e, fortalecidos na fé,
enraizados na caridade,
firmes na esperança,
alcancemos a herança da vida eterna.

Por isso, com os Anjos e os Santos,
proclamamos a vossa glória,
cantando numa só voz:

Santo, Santo, Santo…

PREFACIO

V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario. 

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Él fue traspasado por nuestras faltas
y soportó nuestras enfermedades en su cuerpo
sobre el madero de la Cruz, para que,
muertos al pecado, vivamos, por su Sangre,
en justicia y santidad y, fortalecidos en la fe,
arraigados en la caridad y firmes en la esperanza,
alcancemos la herencia de la vida eterna.

Por eso, con los Ángeles y Santos,
proclamamos tu gloria,
cantando a una sola voz:

Santo, Santo, Santo…

Credo y el Padre Nuestro, el Decálogo

El magisterio de los pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce ordinariamente en la catequesis y en la predicación, con la ayuda de las obras de los teólogos y de los autores espirituales. Así se ha transmitido de generación en generación, bajo la dirección y vigilancia de los pastores, el “depósito” de la moral cristiana, compuesto de un conjunto característico de normas, de mandamientos y de virtudes que proceden de la fe en Cristo y están vivificados por la caridad. Esta catequesis ha tomado tradicionalmente como base, junto al Credo y el Padre Nuestro, el Decálogo que enuncia los principios de la vida moral válidos para todos los hombres.