Todo ser contingente requiere de otro para existir



La veracidad de la segunda premisa se deriva directamente de nuestra primera definición de “ser contingente”. Efectivamente: dado que un ser contingente es un ser que depende de otro para existir, se sigue que todo ser contingente requiere de otro para existir. Analicemos ahora la segunda definición. De acuerdo con ésta un ser contingente es aquel que tiene la posibilidad de no-ser. Ahora bien, “es imposible que seres de tal condición hayan existido siempre, ya que lo que tiene la posibilidad de no-ser hubo un tiempo en que no fue”. ¿Por qué? Porque si tienen la posibilidad de no-ser, ello implica que no tienen en sí la plenitud del ser y que, por tanto, no existen necesariamente y desde siempre. Pero, dado que “lo que todavía no existe no empieza a existir más que en virtud de lo que ya existe”, tendremos que la existencia de cualquiera de estos seres ha de haber sido causada por otro ya existente. De este modo, también con esta definición llegamos a que todo ser contingente requiere de otro para existir.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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