Gramsci se dispone a desarrollar el tema de las relaciones de fuerzas políticas, esto es, el grado de homogeneidad y autoconsciencia de grupos sociales. Establece para ello tres fases de desarrollo político de un grupo social:
<un primer momento el más elemental, es el económico primitivo: un comerciante se siente solidario con otro comerciante, un fabricante con otro fabricante, etcétera, pero el comerciante no se siente aún solidario con el fabricante>. Estamos aquí frente a la emergencia de grupos profesionales pero no verdaderamente políticos.
<un segundo momento es aquel en que se alcanza la conciencia de la solidaridad de intereses entre todos los miembros del agrupamiento social, pero todavia en el campo puramente económico>. Aquí nos encontramos frente a la conformación
del Estado y los intereses que se barajan son económico-corporativos.
<un tercer momento es aquél en el que se alcanza la conciencia de que los intereses propios «corporativos», en su desarrollo actual y futuro, superan los límites «corporativos», esto es, de agrupamiento económico y pueden y deben pasar a ser los intereses de otros agrupamientos subordinados; ésta es la fase más estrictamente «política» que marca el paso definido de la pura estructura a las superestructuras complejas> que termina conformando <además de la unidad económica y política, también la unidad intelectual y moral, en un plano no corporativo, sino universal, de hegemomía de un agrupamiento social fundamental sobre los agrupamientos subordinados>.
El concepto de hegemonía adquiere ahora con toda claridad una dimensión de unidad que trasciende el cálculo económico o corporativo; la unidad llega a ser <intelectual-moral>, es decir, supone una <visión del mundo> compartida por los grupos sociales hegemonizados
Antonio Gramsci, Antología. Volumen 1 (Buenos Aires: Siglo XXI, 2014), p. 192.
Antonio Gramsci, <Análisis de las situaciones. Correlaciones de fuerzas>, en Antología. Volumen II (Buenos Aires: Siglo XXI, 2014), pp. 414-415
