Seguir a arrogantes

Por tanto, es recto y apropiado, hermanos, que seamos obedientes a Dios, en vez de seguir a los que, arrogantes y díscolos, se han puesto a sí mismos como caudillos en una contienda de celos abominables. Porque nos acarrearemos, no un daño corriente, sino más bien un gran peligro si nos entregamos de modo temerarioSigue leyendo «Seguir a arrogantes»

La apreciación auténtica

La verdad es que toda apreciación auténtica se basa en cierto misterio, en cierta oscuridad, en cierta humildad. Quien dijo: <Bienaventurado el que no espera nada, pues no se verá decepcionado>, pronunció una máxima equivocada. La verdadera es <Bienaventurado el que no espera nada, pues se verá gloriosamente sorprendido>. El que no espera nada veSigue leyendo «La apreciación auténtica»