Oración

Porque, ¿Quién se acerca a una gran llamarada de fuego que no se caliente un poco? ¿Quién se acerca a una fuente de agua fresca que no pueda allí apagar su sed? Pues tú eres la fuente siempre llena y desbordante que nos dice: si alguno tiene sed que venga a mí y beba el que crea en mí sentirá llegarle ríos de agua viva Juan 7, 27

Imitación de Cristo Tomás de kempis 1473

Oración

Dios y señor mío, en quien creó y espero, a quien adoro y amo con todo mi corazón: os doy gracias por haberme criado, redimido, hecho cristiano y conservado en esta noche. Ofrezco dos y consagro a vuestra honra y gloria a todos mis pensamientos palabras, obras y trabajos, con intención de ganar con ellos todas las indulgencias concedidas, las que aplico en sufragio de las almas del purgatorio, especialmente de las que sean más del agrado de Santa María y de mi particular obligación. Humildemente os pido perdón por mis pecados y me pesa en lo íntimo de mi corazón de haberos ofendido, y por los méritos de Jesucristo y de la virgen santísima, o suplico me des gracia para no ofender de nuevo

Camio recto y seguro para llegar al cielo. San Antonio María Claret. Arzobispo y fundador de la Congregación de Misioneros Hijos del Coraźon de María (1807-1870)

Parte en nombre de la Trinidad



El 3 de agosto de 1492, tras siete años de innumerables negociaciones y conversaciones con nobles, frailes, marinos y con los mismos Reyes, parte Colón finalmente del puerto de Palos.

Parte, escribe Las Casas, «en nombre de la Santísima Trinidad (como él dice, y así siempre solía decir)» (III Viaje). Parte Ilevando a Cristo en su mano Santa María, que no hubiera podido Ilevar otro nombre la nave capitana del Descubrimiento. Así cuenta Gonzalo Fernández Oviedo la partida en su monumental Historia General y Natural de las Indias:

«Colón recibió el sanctísimo sacramento de la Eucaristía el día mismo que entró en el mar, y en el nombre de Jesús mandó desplegar las velas y salió del puerto de Palos por el rio de Saltés a la Mar Océana con tres carabelas armadas, dando principio al primer viaje y descubrimiento destas Indias»>,
Y nosotros le acompañaremos en su Primer Viaje, siguiendo sus propios relatos.

Hechos de los Apóstoles en América,  José María Iraburu

Cielo



El acto mismo de ver a Dios en su esencia, y de gozar plename te de Él

Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, q. 12, a. 1

Igualdad



También la igualdad de los revolucionarios resulta ser una quimera. Los ideólogos inventaron un «estado de naturaleza» en el que todos los hombres son iguales. La sociedad y el sistema político introducen la desigualdad y provocan la injusticia: Rousseau abusó de este esquema. La política revolucionaria se basa en devolver la igualdad natural a los hombres pormedio del poder. Los pensadores antirrevolucionarios se mofan de estas teorías. La verdad es justo lo contrario: la desigualdad es natural, y la política introduce la igualdad dentro de límites factibles. Las leyes pueden tratar igualmente a los hombres, pero no pueden hacer a los hombres iguales, Rivarol arremete contra los ideólogos de la igualdad:

En lugar de establecer que la ley sería igual para todos los hombres, decretaron ellos que los hombres eran naturalmente iguales sin restricción. Pero hay algo cuya igualdad no se podrá decretar jamás; son las condiciones sociales, los talentos, los rasgos y las fortunas..

El igualitarismo es, de este modo, una ideología que exacerba la lógica del poder. En primer lugar, porque supone, implícita mente, la presencia de igualadores. Estos necesitan el poder para igualar a quienes se encuentran bajo su dominio. Así, el igualitarismo ni siquiera es consecuente consigo mismo, ya que es inconcebible sin el concurso de desigualdades políticas cada vez más pronunciadas. En segundo lugar, porque siempre podrán encontrarse nuevos ámbitos que «reclamen» igualar, sin que por ello exista en ellos alguna forma de explotación. La desigualdad se manifiesta en torno a todos los atributos de los hombres, y no deja nada fuera. La lucha contra la desigualdad es, tomada como principio rector, una lucha sin final posible, porque la igualdad absoluta es un imposible. Rivarol anticipa lúcidamente el despertar de la lucha de clases, que se volverá contra el igualitarismo de la filosofia burguesa. ¿Por qué el pueblo debería contentarse con la igualdad formal, cuando podría, según los propios principios en boga, reclamar la igualdad material? Y esto es precisamente lo que Babeuf descubrió. Rivarol pronostica:

Dos causas, hasta ahora de acuerdo, han producido vuestros triunfos; la envidia de unos y la miseria de otros; porque esta es la revolución de los pobres y de los envidiosos: los pobres, irritados contra los ricos, y los burgueses contra los nobles, aliaron sus furias; pero el momento del divorcio se acerca; el día de los grandes sacrificios no está lejos.

Rivarol, Escritos políticos (1789-1800), p. 96
«La igualdad absoluta entre los hombres es el misterio de los filósofos. La Iglesia al menos edificaba sin descanso; pero las máximas actuales no tienden más que a destruir. Han arruinado ya a los ricos sin enriquecer a los pobres; y en lugar de la igualdad de bienes, no tenemos hasta ahora más que la igualdad de miserias y de males» (Rivarol, Escritos politicos [1789-1800], p. 114)

Inmanentismo



Si el hombre no puede conocer con certeza nada que vaya más allá de sus propias impresiones, cualquier fundamento objetivo para la religión queda ipso facto cancelado. Entonces, ¿cómo explican los modernistas la fe en Dios? La respuesta era buscada dentro del hombre, a través de la teoría de la
inmanencia vital. En el fondo, el hombre siente el deseo de algo más alto y misterioso. En un primer momento tal impulso es aún oscuro. Una vez percibido, revela al hombre la íntima presencia de «energías superiores» que fluyen dentro de él: es Dios actuando en su interior. Así, los modernistas trataban a Dios no tanto como una Persona, sino más bien como un principio de vida en el hombre y en el universo, una energía que el hombre debería sentir más que conocer. «El conocimiento religioso -leemos en el Programa de los modernistas – es la experiencia actual de lo divino operante en nosotros y en el todo. (…) Encontramos en nosotros la presencia de energias superiores con las cuales estamos en directo contacto», Lejos de esconder tal inmanentismo, los modernistas se jactaban de él: «Somos inmanentistas. Nuestros postulados se inspiran en principios inmanentes»

Llevado a sus últimas consecuencias, este inmanentismo abría el camino al panteísmo. «Algunos discípulos han llevado el inmanentismo aún más lejos, rozando los confines del panteismo», escribe el teólogo belga Roger Auberti, Alfred Loisy es muy explícito: «En mi religión, Cristo tiene menos importancia aún que en La de los protestantes liberales, porque yo atribuyo poca importancia a la revelación de Dios Padre por la cual honramos a Jesús. Si debo definir mi religión, es más panteista-positivista-humanitaria que cristiana»

(Ernesto BUONAIUTIJ, Il Programma dei Modernisti, pp.
Roger AUBERT, in SM, col. 585, s.v. «Modernismus».
Alfred LOISY, Mémoires, III, p. 397, cit. in John RATTÉ, Three Modernists: Alfred Loisy, George Tyrrell, William L. Sullivan, The Catholic Book Club, London 1972, p. 120.

#ArquiSantiagoGT #ArzobispadoGT #celam
#IISínodoArquidiocesano #AsambleaSinodal
#SeminarioMayordelaAsunción #CaminemosJuntos #Colegialidad #Eclesialidad
#Sinodalidad #PapaFrancisco
#SínododelaSinodalidad #familiaiconodesinodalidad
#sinodalízate #iglesiaensalida #Synodality #ListeningChurch #ForASynodalChurch #SacredSilence #SynodonSynodality #SynodalChurch #SynodofBishops #cebitepal #SomosCáritas #SEMNASENCUENTRO

Anti-intelectualismo y agnosticismo

Anti-intelectualismo y agnosticismo

Para entender el Modernismo debemos antes mencionar dos sistemas filosóficos que constituyen su base: el intuicionismo, desarrollado por Henri Bergson; y la filosofía de la acción desarrollada por Maurice Blondel. Estos tenían en común un anti-intelectualismo que repudiaba la filosofia aristotélico-escolástica. Se caracterizaban por un claro prejuicio contra el intelecto raciocinante, que llevaba a la destrucción de los propios fundamentos de la lógica. El intuicionismo toma el nombre de la teoría según la cual el verdadero conocimiento no consiste en los conceptos abstractos del intelecto que raciocina, sino en la aprehensión inmediata de la realidad a través de la intuición. El conocimiento racional, según Bergson, opera a través de abstracciones; no conoce la realidad, sino que elabora ideas sobre ella.

En el sistema de Bergson la realidad es un flujo de vida» continuo. Bergson defendía la fantasiosa tesis según la cual la realidad es un devenir. En otras palabras, el ser no es, mas deviene. Según él, el correr del tiempo es «la propia substancia de la realidad». Para describir tal absurdo, acuñó la expresión «puro cambio», es decir un cambio sin sujeto cambiante, un movimiento sin nada que se mueva; ¡en suma, un accidente sin sustancia! En el sistema de Bergson, trabajando mediante conceptos, el intelecto racional falsificaría la realidad fijándola en el tiempo, o sea tomando un instante del flujo vital y encapsulándolo artificialmente en un concepto.

He aquí uno de los puntos centrales de la herejía modernista, según el cual las fórmulas filosóficas y teológicas serían conceptos elaborados artificialmente. Tales conceptos serían tanto más artificiales cuanto más pretendiesen ser inmutables, ya que la realidad es fluida y huye de cualquier encapsulamiento. Junto al intuicionismo, el Modernismo se inspiraba también en la filosofía de la acción desarrollada por Maurice Blondel.

Ésta niega que la realidad pueda ser conocida intelectualmente. Según Blondel, debemos empeñar todo nuestro ser. Blondel definía tal actividad integral «acción», identificándola con las opeciones de la propia vida. Blondel hablaba de una «asimilación vital» de la realidad que producía una «comunión con las cosas», Para Blondel el conocimiento racional es inadecuado y falso porque fragmenta la realidad y trabaja con conceptos, que «muertos como momias». El ponía en cambio el acento en la acción como algo dinámico. Sólo la acción corresponde a la realidad, que es fluida y en continua evolución. Los seres, según Blondel, no son nunca completos, sino siempre en realización a través de la acción. En consecuencia no puede haber una verdad fija. La definición clásica de verdad como adaequatio intellectus et rei no tiene sentido, pues la realidad está en movimiento perenne, haciendo imposible cualquier adaptación estable. «Debemos sustituir la abstracta y quimérica adaequatio rei et intellectus por la adaequatio realis mentis et vitae», sentenciaba Blonde, En 1924 el Santo Oficio condenó doce tesis de Blondel, entre ellas su concepto de verdad.

Maurice BLONDEL, in «Annales de Philosophie Chrétienne’ 15 junio 1905, p. 235, cit. in Réginald GARRIGOU-LAGRANGE La nouvelle théologie, où va-t-elle?, in «Angelicum», 23, 1946, p. 129.

Henri BERGSON L’évolution créatrice, Presses Universitaires de France, Paris 1948.

San Agustín

Oración

Dios, Padre celestial, Tened piedad de nosotros

Evangelio

San Lucas 2:42-52
Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta. Al volverse ellos pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo su padres. Creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero, al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron quedaron sorprendidos y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio. Bajó con ellos, vino a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón. Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.