Tipos de temperamento



Temperamento Sanguíneo

Buenas cualidades: El sanguíneo es afable y alegre, simpático, sensible y compasivo ante las desgracias del prójimo, dócil y sumiso ante sus superiores, sincero y espontáneo (a veces hasta la inconveniencia). Su entusiasmo es contagioso y arrebatador; su buen corazón cautiva y enamora. Suele tener una concepción serena de la vida, dotado de una exuberante riqueza afectiva. Sanguíneos ciento por cien fueron el apóstol San Pedro, san Agustín, Santa Teresa y San Francisco Javier.

Malas cualidades: Sus principales defectos son la superficialidad, la inconstancia y la sensualidad.

Temperamento Colérico

Buenas cualidades: Actividad, entendimiento agudo, voluntad fuerte, concentración, constancia, magnanimidad, liberalidad: he ahí las excelentes prendas de este temperamento riquísimo. Los coléricos, o biliosos, son los grandes apasionados y voluntariosos. Prácticos, despejados, más bien que teóricos, son más inclinados a obrar que a pensar. No son de los que dejan para mañana lo que deberían hacer hoy, más bien hacen hoy lo que deberían dejar para mañana. Tales fueron San Pablo Apóstol, San Jerónimo, San Ignacio de Loyola y San Francisco de Sales.

Malas cualidades: La tenacidad de su carácter les hace propensos a la dureza, obstinación, insensibilidad, ira y orgullo. Si se les resiste y contradice, se tornan violentos y crueles, a menos que la virtud cristiana modere sus inclinaciones. Tratan a los otros con una altanería que puede llegar hasta la crueldad. Todo debe doblegarse ante ellos.

Temperamento Nervioso

Buenas cualidades: Los nerviosos tienen una sensibilidad menos viva que la de los sanguíneos, pero más profunda. Son naturalmente inclinados a la reflexión, a la soledad, a la quietud, a la piedad y vida interior. Su inteligencia suele ser aguda y profunda, madurando sus ideas con la reflexión y la calma. Es el temperamento opuesto al sanguíneo, como el colérico es el opuesto al linfático. Fueron temperamentos nerviosos el apóstol San Juan, San Bernardo, San Luis Gonzaga, Santa Teresa del Niño Jesús, Pascal.

Malas Cualidades: El lado desfavorable de este temperamento es la tendencia exagerada hacia la tristeza y melancolía. Se sienten inclinados al pesimismo, a ver siempre el lado difícil de las cosas, a exagerar las dificultades. Ello les hace retraídos y tímidos, propensos a la desconfianza en sus propias fuerzas, al desaliento, a la indecisión y a los escrúpulos.

Temperamento Flemático

Buenas cualidades: El flemático trabaja despacio, pero asiduamente. No se irrita fácilmente por insultos, fracasos o enfermedades. Permanece tranquilo, sosegado, discreto y juicioso. Es sobrio y tiene un buen sentido práctico de la vida. Su lenguaje es claro, ordenado, justo, positivo. Es prudente, sensato, reflexivo, obra con seguridad, llega a sus fines sin violencia, porque aparta los obstáculos en lugar de romperlos. Santo Tomás de Aquino poseyó los mejores elementos de este temperamento.


Malas cualidades: Su calma y lentitud le hacen perder muy buenas ocasiones, porque tarda demasiado en ponerse en marcha. No se interesa mayormente por lo que pasa fuera de él. Vive para sí mismo, en una especie de concentración egoísta. No son muy apropiados para el mando y el gobierno.


Ninguno de estos temperamentos existe en la realidad en estado «puro». La realidad es más compleja que todas las categorías especulativas. Con frecuencia encontramos en la práctica, reunidos en un solo individuo, elementos pertenecientes a los temperamentos más dispares Con todo, es indudable que en cada individuo predominan ciertos rasgos temperamentales que permiten catalogarlo, con las debidas reservas y precauciones, en alguno los cuadros tradicionales.


Si quisiéramos recoger ahora en sintética visión de conjunto las características del temperamento ideal, tomaríamos algo de cada uno de los que acabamos de describir. Al sanguíneo le pediríamos su simpatía, su gran corazón y su vivacidad; al nervioso, la profundidad y delicadeza de sentimientos; al colérico, su actividad inagotable y su tenacidad; al flemático, en fin, el dominio de sí mismo, la prudencia y la perseverancia.

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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